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domingo, 9 de febrero de 2020

HASTA SIEMPRE, AUKIN

En memoria de Dario Rodríguez Duch, maestro, abogado, militante, compañero, luchador
POR FERNANDO KOSOVSKY FEB 9, 2020 




Conocí a Darío Rodríguez Duch a inicios de los 2000 en mi primer viaje de trabajo a Bariloche, en la cabañita del Pasaje Gutierrez donde me recibió en lo que era su despacho-hogar: todo en madera, donde su escritorio contiguo a su austera pieza tenía su guitarra siempre desenfundada.

La sala estaba empapelada con afiches sobre los derechos de Pueblos Indígenas —hacía poco había militado junto a la Confederación que logró su constitucionalización en Neuquén—, junto con la red por la identidad de los lagos del sur, una filial para contactar a Abuelas de Plaza de Mayo.

Debatíamos sobre causas de derechos humanos que nos convocaban y nos juntábamos a trabajar en los casos que patrocinaba, como el de los despojos cometidos por la familia Sede en la zona de Arroyo Las Minas contra familias Mapuche que se organizaron y conformaron la Comunidad Kom Kiñé Mu que aún resiste. Darío los representó el juicio en la primera instancia en el caso “Sede con Vila”, que tuvo una sentencia que modificó el criterio de la jurisprudencia en materia de territorio indígena en Río Negro.

En el 2005 cruzamos la Patagonia en su R-18 para participar de un Congreso (el último que organizó el Poder Judicial) sobre los Derechos Indígenas en Viedma. Pasando Pilcaniyeu me contó que allí había sido maestro por años, que los “Mapu”, como cariñosamente se refería al Pueblo Mapuche, lo habían apodado “Aukinco”, agua que resuena. Ese era su email.

Además de activista y referente del derecho de los pueblos indígenas fue un gran articulador de esfuerzos por la vigencia de los derechos humanos, el mentor y consejero de muchas y muchos que hoy desarrollan funciones públicas. Agradezco su invitación, hace unos 10 años, cuando junto a Eduardo Hualpa y otros compañeros que habían conformado el Equipo Patagónico de Abogadxs en Derechos Humanos y Estudios Sociales (EPADHES), organizaron las «Primeras Jornadas Patagónicas sobre Abogacía Social» en la Universidad del Comahue, donde se afianzaron los vínculos con compañeras y compañeros que hoy conformamos la AADI.

Su actuación política fue muy destacada: militó para que la Carta Orgánica de Bariloche reconozca hoy la preexistencia indígena y garantice sus derechos, incluyendo sus derechos colectivos en un municipio que se proclama intercultural. Participó de la redacción del artículo 210 por el cual la ciudad más poblada de la provincia reconoce que se asienta sobre el territorio que habita desde siempre el Pueblo Mapuche, preexistiendo a cualquier tipo de organización estatal. “Desde antes del 3 de mayo de 1902, estas tierras se encontraban habitadas por integrantes del Pueblo Mapuche y demás pueblos originarios de la región. Los primeros colonos se asentaron en las tierras de las que fueran despojados los loncos Inacayal, Foyel y Saihueque, entre otros”.

En la última década potenció su lucha por una sociedad más justa en el ámbito de la política, dignificada primero con su actuación como Concejal barilochense donde, además de la labor en la Carta orgánica, trabajó por los derechos sociales, políticos y económicos de los que menos tienen y la vigencia de la plusvalía urbana, para así dejar atrás el Estado bobo y que los recursos sean dirigidos para lograr el acceso a la tierra y la vivienda de los que menos tienen.

Dario se destacó además en el derecho ambiental. Fue creador y coordinador del Equipo Jurídico del Parlamento por el Agua de la República Argentina y promotor de la red de abogados ambientalistas. Patrocinó el juicio contra el magnate inglés dueño de Hidden Lake, que impide el acceso a Lago Escondido. Con otra referente en Río Negro, Magdalena Odarda, logró una sentencia que la provincia aun incumple, manteniendo sin garantizar el acceso al Lago para todxs y brindando la impunidad a los amigos del poder.

Durante su trayectoria en la defensa de causas de incidencia colectiva, no puedo dejar de mencionar su militancia por el acceso a la tierra y la vivienda además de, obviamente, la defensa de los Pueblos Originarios y la protección del medio ambiente. Como asesor legislativo, dirigió gran parte de las investigaciones que realizó la Legislatura de la Provincia de Río Negro para investigar las irregularidades en las transferencias de tierras fiscales, siendo autor de muchos de los dictámenes que tuvieron luego aprobación legislativa, dejando testimonios públicos que son preciosos insumos para la recuperación de las tierras entregadas en forma corrupta.

Sus escritos exhiben la claridad de su pensamiento y la habilidad docente para disertar de temas legales o políticos en términos simples, para que pueda comprenderlo incluso quien carece de la instrucción más básica. Así como era en lo público, también en los debates era un gusto tenerlo a la hora de generar contrapuntos donde intercambiar ideas.

Dario fue miembro fundador de la Asociación Argentina de Derecho Indígena (AADI), su referente por la Región Patagónica (2009-2010), y en el 2018 lo elegimos Presidente en reconocimiento a su trayectoria, destacada también por el Senado de la Nación, coronada por ser el alma mater del Proyecto de Ley para regular y hacer efectiva la Propiedad Comunitaria Indígena en Argentina.

Junto con Magdalena Odarda habían logrado que por primera vez existiese una Comisión de Pueblos Indígenas en el Senado de la Nación Argentina, presidida por ella y coordinada por él. Equipazo. Desde allí trabajó a sin cesar para revertir la resistencia que tenía el gobierno de Cambiemos de continuar con la ley de emergencia en materia de posesión y propiedad comunitaria, que finalmente fue prorrogada por unanimidad. Una herramienta que ayuda a resistir los despojos en territorios tan vastos, con condiciones precarias y adversas, gobernado en gran parte por funcionarios que no leen ni le dan valor a los tratados internacionales de derechos humanos.

A pesar de los recortes, con Magdalena llevaron adelante algunos encuentros con los indígenas en distintos puntos del país para dar a conocer y debatir el proyecto de propiedad comunitaria.

En esa labor articulábamos con la AADI. Darío contribuyó en un último trabajo conjunto, publicado [1] en colaboración la Fundación Adalqui (octubre 2019), donde compilé una guía introductoria donde él explica los aspectos centrales del proyecto de ley de propiedad comunitaria. Ese material lo concebimos para que sea utilizado en nuevos encuentros con organizaciones y comunidades indígenas de todo el país, dispuestas a consultar y debatir el proyecto.

Quienes tuvimos el gusto de conocer a Dario sabemos que fue un tipo jovial, alegre, que amaba la vida, que disfrutaba estar con amigos. Un hombre de ideas firmes y convicciones fuertes: donde había una causa justa él estaba, entrándole de lleno, metiendo mente, cuerpo y alma, siempre tratando de impulsar los Derechos Colectivos, lo social. Aukincó, con los años, siguió recorriendo el territorio, apoyando causas justas por las vías del derecho y la política, engrandeciendo la democracia.

Se fue en paz porque sabe su legado vive en nosotros. Hasta siempre compañero, vivirás en nuestra memoria y en nuestros corazones. Te vamos a extrañar.

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