expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Murió Hans Schulz, un tipo apasionado ~ Mensajero Digital

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martes, 24 de diciembre de 2019

Murió Hans Schulz, un tipo apasionado


Profundo dolor por la muerte de Hans Schulz.
Por: Adrián Moyano / Cordillerano

Los mensajes de condolencias saludan al “docente, periodista y antropólogo”. Con sus libros, sus revisiones, sus acciones y gustos, Schulz se alineó detrás de sus convicciones, a pesar de las incomodidades que implicaran.

Encontrarme con él en la calle, implicaba resignarse a llegar tarde al próximo compromiso. Después de las preguntas de rigor por las actividades, la salud o las familias, él o yo disparábamos la que realmente nos importaba: “¿escuchaste el último disco de…?”. Invariablemente, el intercambio se tornaba erudito y apasionado por su parte, curioso y ávido de precisiones por la mía. Ahora sé por qué hacía rato que no nos cruzábamos.

Cuando a media mañana de ayer (23 de diciembre) supe de la muerte de Hans Schulz, después de la congoja me asombró la coincidencia: había comenzado mi día temprano, leyendo sobre Woodie Guthrie y otros próceres de la canción de protesta estadounidense. El folk previo a Bob Bylan entró de manera un tanto tardía a mi vida y fue responsabilidad indirecta de Hans, cuando en uno de esos encuentros casuales describió a la perfección, palabras más, palabras menos: “Guthrie fue una especie de Atahualpa Yupanqui pero más urbano y más proletario. Cantaba sobre los ferrocarriles y los obreros”. Semblanza exactísima que aguijoneó mi interés.


Uno de sus legados.

Claro que su afán por la música no se limitaba a las conversaciones callejeras. Personalmente lo conocí en los tiempos de FM Mascaró, cuando a través de una columna en un programa semanal cuyo nombre no recuerdo, reproducía discos que nadie tenía y hablaba de músicos que pocos conocían, cuando aún faltaban unos años para que Internet llegara a Bariloche. Más tarde continuó con su práctica en FM Bariloche siempre inquieto, más cerca del tipo que se apasiona por desempolvar archivos que por descubrir la última novedad.

Los mensajes de condolencias hablan de Hans como “periodista, docente y antropólogo” y está bien. Cuesta encontrar fotos suyas porque como expresó un mensaje de red social, el que sacaba las fotos siempre era él. Trataba de obtenerlas lejos de los puntos de vista del sentido común. Inclusive, creo que quedó trunco un proyecto provocador: una suerte de relevamiento fotográfico sobre usos turísticos o comerciales del idioma mapuche, en sitios donde los derechos mapuches están permanente relegados. Al menos, no supe si ese trabajo llegó a la publicación.

El que sí se hizo libro fue “Mandato paterno. El frágil hilo del recuerdo”, un texto autobiográfico que se entrometió con uno de los temas tabú de Bariloche: la relación entre su comunidad alemana y el nacionalsocialismo. El trabajo data de 2011 y todavía recuerdo la considerable repercusión que logró su presentación: Hans dio a conocer su libro en la sede que por entonces, la Comunidad Israelita de Bariloche tenía en la calle Rivadavia. Un desafío considerable.

Lejos de contentarse con esa temeridad y con su texto ya en circulación, colaboró con un programa de difusión de la Shoah u Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial, que se replicó varias veces en Bariloche. De hecho, es suya la expresión “pacto de silencio” que el realizador Carlos Echeverría tomó para titular su película, sobre el mismo tema: el nazismo y Bariloche. A través de su participación, con sus recuerdos y reflexiones, Hans es protagonista estelar del film.

En las páginas de cierre de “Mandato paterno”, Hans compartía cierta desesperanza. “Cada tanto vuelvo a recorrer escritos, fotos relevadoras y demás recuerdos que componen la trama de más de un siglo de historia familiar de Argentina. Recorriendo, entonces, el frágil hilo del recuerdo, intuyo que ésta, nuestra íntima historia, al parecer y vista a la distancia, no ha dejado nada al azar. También pienso que el haber escrito esta historia ahora es casi demasiado tarde, porque lo que podríamos haber aprendido hace años, tal vez ya no revista, en la actualidad, la misma importancia. No lo sé”. Hoy hay que discutir esa incertidumbre: la ultraderecha es la tercera fuerza en Alemania, de manera que su contribución recobró candente actualidad.

Entre 1997 y 1999, el que firma cometió el error de poner una disquería. Cada vez que Hans cruzaba la puerta, eran buenos los presagios. No solo porque siempre compraba algún disco, sino porque la charla iría a convertirse en sustanciosa. En una de esas ocasiones, me mostró fotos que había tomado por Línea Sur: caminos polvorientos, montañas bajas, vegetación achaparrada, nubes algodonosas, sol quemante… “Puse The Band… Como si estuviera en Texas o en Arizona pero acá, camino a Pilca”, sonreía. Pero el suyo no era consuelo. Era su manera de vivir la vida. Democrática, pluralista, igualitaria, en muchos mundos simultáneos… En muchos tiempos, en este tiempo. Periodista, docente y antropólogo. Sí, está bien. Pero sobre todo, un tipo con pasión. O mejor dicho, pasiones.

De “Mandato paterno”

“En casa todavía conservamos el antiguo primer pasaporte que utilizó mi padre en 1937 y que lleva en su carátula el águila y la esvástica. En él consta su ingreso a Alemania por el puerto de Hamburgo el 18 de julio de 1937 y el regreso por el mismo puerto el 5 de noviembre del mismo año. Pasarían más de 30 años para que volviese a Europa. La mayoría de las fotos del álbum no lleva fotos precisas. Hay una sola que lleva la fecha 27.X.37, la de mi padre con las dos mujeres frente a la iglesia del pequeño poblado de Mildstedt, en la cual todavía hoy cuelga un cuadro de mi bisabuelo pastor. Faltaban aún algunos meses para que en Alemania se pasara de la exclusión legal a la violencia sistemática y la expropiación de las propiedades de los judíos después del horror de la ‘Noche de los cristales’ (Kristalnacht). Este verdadero pogromo, ocurrido en Alemania el 9 de noviembre de 1938 y considerado por los historiadores como el primer paso hacia el futuro asesinato sistemático y masivos de los judíos europeos, fue, junto con los incidentes violentos del Luna Park ocurridos en Argentina en el mes de abril de 1938 y las investigaciones sobre los contenidos teñidos de racismo de la enseñanza impartida en los colegios de la comunidad alemana en Argentina, la causa de que se alejara, también aquí y definitivamente, una gran parte de la sociedad, de un posible apoyo a la causa nacionalsocialista. El nuevo gobierno del Dr. Ortiz tampoco mostraba grandes simpatías a las causas nacionalistas y el embajador Von Thermann informaba, con una cierta preocupación, a su ministro, en mayo del año 1938, que el nuevo ministro de relaciones exteriores, José María Cantilo, era un decidido antifascista”.

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