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miércoles, 10 de abril de 2019

Se sale laburando

Internos del Penal III ponen mano de obra firme en la carpintería


Por: Susana Alegría
Cordillerano

En el Penal III hace cuatro años y medio se abrió un taller de carpintería, en sus inicios eran muy pocos lo internos que comenzaron a asistir pero en la actualidad, el emprendimiento ha tomado vuelo y gracias a ello han mejorado su calidad de vida y logran hacer un aporte económico a sus familias de manera mensual. Nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo incondicional del doctor Jorge Coconi y del policía Gustavo Anticura, quien dedica sus horas no laborales de manera voluntaria, al proyecto.

Anticura al respecto comentó “Los policías en el Penal no estamos para juzgar a nadie, simplemente acompañarlos y en lo posible ofrecerles una salida, talleres de carpintería y herrería, además tienen un torno, una bloquera, todo hecho a pulmón”.

Al principio eran tres lo internos que trabajaban la madera, luego las autoridades del Servicio penitenciario les dieron la posibilidad de mudarse a un pequeño espacio en la parte alta, “todavía falta mucho por hacer pero despacio lo vamos logrando”, dijo. Es de resaltar que toda la mano de obra y el dinero necesario la ponen los mismos internos y Anticura.

Ese lugar lo han convertido en una carpintería inimaginable para quien pasa por calle Beschtedt, continuaron ampliando gracias a donaciones de materiales del Hospital Zonal, todo reciclado. Ahora están levantando el techo para que se convierta directamente en un primer piso sobre las instalaciones, los bloques los fabrican los mismos internos y las máquinas también las fueron comprando ellos con la venta de los muebles que fabrican.

“La realidad es que si no le ponemos ganas, no vamos a salir adelante” ese es el mensaje del policía para con los internos, que durante la entrevista con El Cordillerano, van y vienen con maderas, lijadoras, mientras otros se abocan al armado de alguna mesa o el tallado de carteles.

En ese taller del primer piso son veinte los muchachos que día a día realizan sus muebles, además hay otro lugar en el interior del Penal donde están alojados quienes no cuentan con permiso para salir al patio que también diariamente realizan trabajos con la madera. “Una vez por semana los saco bajo mi responsabilidad para que unan tareas y el comportamiento que tienen es muy bueno”. Nada de esto sería posible sin el acompañamiento y la autorización del director del Penal, Pablo Jofré.

“El Estado al principio no creía en lo que estábamos proponiendo y hoy ve que gracias a esto hay pibes que han dejado la droga y sus familiares incluso, han dejado de robar, eso contado por ellos mismos”.

Los muebles están a disposición de la gente en el patio del Penal que da sobre la calle, pero también se pueden ver y encargar por medio de las páginas de Facebook de algunos internos, por ejemplo Cristian o Jonathan Riffo.

No ha sido fácil para Anticura llevar adelante el emprendimiento. “Antes había recelo entre el policía y el interno, muchos de mis compañeros no estaban de acuerdo en que les dé una mano a los internos y los muchachos no me querían por tener una placa, he tenido que trabajar mucho y poco a poco esas diferencias hoy casi no existen”, comentó.

“Los internos no aceptaban que les diera una mano porque era policía, incluso me investigaron porque decían que yo entraba droga o alcohol, no creían que mi intención era solo ayudarlos a salir adelante”, recordó.

Antes eran cotidianos los enfrentamientos dentro del Penal “muchas veces vi salir a madres llorando por peleas entre los internos, se lastimaban, hacían motines, ahora gracias al trabajo en conjunto, se han limado muchas asperezas y el clima de trabajo es hermoso”.

Cuando una persona se siente útil y valorada, generalmente responde de manera positiva “yo soy cristiano pero no impongo mi religión, solo la cultura del trabajo. “Hoy hasta el ministro de Seguridad o de Desarrollo Social sube a la carpintería a ver lo que estamos haciendo”.

Anticura comentó “soy policía de vocación, llegué a este Penal castigado y en realidad gracias a Dios eso me cambió totalmente la mentalidad, yo también antes era de palo y encierro, creía que era superior a los internos, hoy entendí que yo no soy nada, que estoy acá para ayudar”.

La mayoría de los muchachos que están en el Penal son muy jóvenes y muchos de ellos en pocos años estarán nuevamente en libertad, “cambiarles la calidad de vida acá adentro es primordial para que el día de mañana se puedan reinsertar en la sociedad, con una salida laboral, con oficios gracias a los cuales se puedan defender bien”.

“Una vez cuando tomamos la Regional me echaron de la fuerza, me quedé sin trabajo entonces sé lo que es tener hijos y no poder comprarles comida, cuando volví a la Policía me mandaron acá y no saben lo agradecido que estoy de ese castigo”, confesó.

Esta nueva etapa fue un cambio de vida para Anticura, su familia y los internos, “había que animarse a hacer las cosas, como la colecta de alimentos de hace unos días para la gente más necesitada, ahora se van a sumar también mis compañeros en la próxima y ojalá que cada día seamos más los que pensamos en el otro, porque la solidaridad se contagia y se multiplica”, dijo.

“Mucha gente dice que a los internos hay que matarlos o prenderles fuego, pero la violencia no se para con más violencia, si escuchás las historias de vida que tienen, no justifica lo que han hecho, pero te alerta y si ponen voluntad, van a salir adelante, de eso no tengo dudas”.

“Hay algunos que en ronda de mates te dicen que están arrepentidos de lo que hicieron, que no quieren más esa clase de vida y es por ellos que yo peleo, porque los cambios en las personas, son posibles”. Hay otros que no se interesan en mejorar pero siempre, terminará siendo una decisión totalmente personal.

El ejemplo ya es palpable, algunos de los internos que han finalizado su condena, ya están en sus hogares trabajando de electricistas, herreros o panaderos, otros, lamentablemente, vuelven al Penal.

Se puede colaborar

Aquellos vecinos que deseen ver los muebles que están a la venta pueden acercarse por las mañanas al Penal, asimismo, reciben constantemente en manera de donación maderas, herrajes y materiales para continuar con la obra, todo lo reciclan y utilizan. También toman pedidos de carteles tallados.





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