expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Alcohol en los pibes, cada vez peor, cada vez se labura menos en lo concreto, y más en diagnósticos y capacitaciones sobre la nada misma ~ Rafita presente!

pino

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jueves, 4 de octubre de 2018

Alcohol en los pibes, cada vez peor, cada vez se labura menos en lo concreto, y más en diagnósticos y capacitaciones sobre la nada misma

Como sociedad hemos naturalizado el consumo de alcohol en los jóvenes


Juan Pablo Rendo, jefe del Servicio de Salud Mental del Hospital Dr. Ramón Carrillo.
Hace pocos días la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) se pronunció acerca del consumo de alcohol en menores de 18 años, ante los resultados de estadísticas muy graves. Siete de cada diez alumnos del nivel medio han tomado alguna vez en su vida y casi seis de diez, 57,8% de los mayores de quince lo han hecho en el último mes.

Para tener un acercamiento a lo que sucede en nuestra ciudad, El Cordillerano entrevistó a Juan Pablo Rendo, jefe del Servicio de Salud Mental del Hospital Ramón Carrillo, psiquiatra egresado de la UBA, quien hizo su formación en el Hospital Italiano. Hace tres años que reside en Bariloche y desde enero está a cargo de dicho servicio.

“El consumo que tienen los menores de 18 años se llama excesivo agudo, es decir, ingestas en cantidades abundantes de alcohol, no son situaciones de dependencia a largo plazo como en el caso de los más adultos”, comenzó diciendo.

El contacto con el alcohol en poblaciones cada vez más jóvenes predispone a que la tasa de dependencia en un futuro vaya en aumento, “en Argentina hay chicos desde diez años con cuestiones bastante severas por el consumo, sumado a las sustancias como marihuana y cocaína, que se ha visto triplicado”.

El año pasado desde el NEA (Instituto de Neurociencias Aplicadas) donde se desempeñaba el profesional, hicieron un estudio en conjunto con la Universidad del Comahue sobre depresión. A este le sumaron el alcoholismo y las estadísticas fueron muy similares a las cifras de Buenos Aires. Comentó que replican bastante en Bariloche en la cuestión epidemiológica por la cantidad de habitantes.

Cuando se habla de cifras concretas, un sector de la población se muestra sorprendido y alarmado, sin tomar en cuenta que en ese porcentaje pueden estar nuestros hijos, sobrinos o amigos.

Tratamientos

“Articular los tratamientos muchas veces no es fácil y es por eso que hoy por hoy está cambiando el enfoque que se les daba, antes era muy médico y de abstinencia cero, ahora se adaptan más a la realidad, más humano, de contención y acompañamiento”, dijo. Hoy se apunta a la reducción del daño con acercamiento grupal, “desde el hospital comenzamos a afianzar vínculos con instituciones y equipos de trabajo”.

El mensaje no llega

Rendo comentó que “cuando a un adolescente vas a hablarle con los libros sobre los daños que causa el alcohol, muchas veces no te va a escuchar, pero sí presta atención cuando el que le habla es un par o alguien con el cual está vinculado afectivamente”.

Mencionó a dos psiquiatras cuyas palabras presta mucha atención, José Capece y Federico Pavlovsky, grandes referentes del tema adicciones. “En un Congreso ante declaraciones de otro colega acerca de lo mal que están los pibes, dando un sermón, Capece le respondió ‘¿en realidad qué le está pasando a los padres de esos pibes?’”.

Más allá de una cuestión social, los padres hoy están mucho más ausentes, “las exigencias laborales hacen que estén más tiempo fuera de sus hogares, la violencia en la sociedad está más presente”, acotó.

Se refirió en este incremento que lleva a mayor consumo de alcohol en los jóvenes, “la publicidad es nefasta, uno entra a un supermercado y lo primero que ve son las góndolas con bebidas alcohólicas, pequeñas cosas que van generando más consumo”.

Hizo una comparación a nivel estadísticas sobre el consumo del cigarrillo y del alcohol durante los últimos veinte años, “el primero ha ido disminuyendo porque se han tomado medidas concretas al respecto a nivel nacional pero el alcohol continúa creciendo y lo único que cambiaron fueron las políticas de Estado y a nivel social”.

El tabaco y el alcohol

Socialmente nos ha ido llegando mediante diversas campañas, la información acerca del daño que provoca el consumo de tabaco, sin embargo poco y nada se ve o escucha sobre el daño que genera el alcohol. “A nivel social se sigue viendo como que sos piola si tomás; hace poco se estrenó en Telefe un programa, ‘Pasado de Copas’, donde entrevistan a alguien que se embriaga en vivo” comentó.

En dicho programa se elige a una figura famosa, se le ofrece un cocktail de bebidas alcohólicas y se lo invita a narrar, completamente ebrio, hechos de la historia argentina. “Estas cosas se ven como algo inofensivo pero para un adolescente que está en un proceso de definir su personalidad, en una situación de vulnerabilidad, que está atravesando angustias y situaciones personales profundas, el alcohol puede llegar a verlo como un alivio”, sentenció.

Razones para consumir

Rendo comentó que hoy por hoy pueden ser miles las razones por las cuales los jóvenes consumen bebidas alcohólicas, “la de ser más canchero continúa vigente, algunos lo utilizan como una especie de medicina para poder dormir, por dar algunos ejemplos”.

Causa de muerte

Hay jóvenes que consumen en cantidades muy abundantes, “no hay que olvidarse que la segunda causa de muerte de menores en Argentina está relacionada con el alcohol, aproximadamente 20 jóvenes mueren por año, ya sea en accidentes de tránsito o situaciones de violencia” resaltó. Los adolescentes al tener cuerpos más fuertes, no ven el daño que les provoca de manera inmediata pero lamentablemente, tampoco llegan a la edad adulta para notarlo.

“Socialmente aceptamos el consumo de alcohol como algo natural y de eso somos responsables los adultos”, acotó.

Se prende una alarma

Al hablar de cuáles son los síntomas ante los cuales los padres deben estar atentos al consumo por parte de sus hijos fue muy contundente: “como padres no hay que esperar a que llegue a ser un problema, siempre hay que tratar de fomentar el diálogo, no olvidemos que otra causa de muerte de jóvenes es por el suicidio, un tema tabú del cual no se habla pero que existe”. Agregó “no hay que tenerles miedo a los hijos, porque a veces pareciera que es así, hay que sentarse y preguntarle qué está pasando y siempre es adecuado hacer una consulta con un profesional”. Bariloche está lleno de psicólogos y en Salud Pública este último tiempo se ha reforzado la cantidad por lo que es más simple acceder a ellos.

Que nuestros hijos consuman alcohol muchas veces se interpreta de manera errónea, pensando que es parte de una etapa que en poco tiempo dejará atrás, en muchas ocasiones se escucha decir a padres que es mejor que se emborrache en casa y no ande así en la vía pública. “Ese es nuestro error como adultos, normalizamos el consumo y no debe ser así, en muchos lugares tienen acceso a las bebidas, por eso somos responsables tanto por hacer como por no actuar”.

Elegir lo menos malo

Hay adultos que se ven en esa encrucijada pero según el profesional, hay que ir mucho más atrás en el tema, el por qué. Se cree que el consumir cerveza provoca menos daño que otras bebidas, “si comparás las etiquetas de las cervezas hace algunos años a las de hoy, salta el aumento de graduación alcohólica, ahora también venden sobrecitos con alcohol para la ‘previa’, una locura total”.

La salud

“Un chico que empieza a consumir alcohol a los 14 o 15 años con un cerebro que aún no está desarrollado y sigue en proceso de maduración, es una situación grave”. Sobre el medio por el cual los chicos llegan a una consulta comentó que “raramente lo hacen por iniciativa propia porque si todos lo normalizan el problema no existe entonces llegan familiares. “Aunque los casos más comunes de consulta son porque el joven sumó otras sustancias o cuando después de una intoxicación por alcohol tuvieron un accidente o una situación grave”. Contó que “lamentablemente en este año no ha venido ni un solo chico de 15 o 16 años a decirnos que tiene un problema con el alcohol”.

Para finalizar Rendo dijo “creo que ni siquiera estamos tomando conciencia de lo que sucederá en algunos años, no solo desde el daño orgánico, sino desde la falta de motivación, entusiasmo. El conformismo va generando chicos sin empuje ni ganas de seguir y eso es muy grave, cómo se acortan las expectativas de vida, el alcohol en cuestión de adicciones es tremendo”.

El Cordillerano consultó al doctor Little del sector de Pediatría, quién comentó que afortunadamente, los casos de consumo de alcohol en los más chiquitos, solo se trata de algunos casos aislados, quizás por curiosidad, picardía o negligencia de los adultos.

Consejos ante una emergencia

Estos son algunos datos a tener en cuenta ante el consumo de alcohol, según informe de la Sociedad Argentina de Pediatría.
En el caso de una emergencia, en la que un adolescente bebió demasiado y se descompuso, desde la SAP recomiendan llevar adelante los siguientes pasos: Hablarle para evitar que se quede dormido, es importante que mantenga el foco de atención. Ubicarlo de costado porque si el chico vomita que no corra riesgo de ahogarse. Abrigarlo, una de las complicaciones más graves es la hipotermia, por lo que es importante mantener su temperatura corporal. No bañarlo, en ocasiones, para despabilarlo, los amigos creen que es una buena idea que se duche, sin embargo, esto no es recomendable porque también predispone a la hipotermia. Llamar a la familia. Si bien se suele pensar que hay que evitar contarles a los padres por miedo a que se enojen, cuando el chico corre peligro, los papás deben enterarse y, lejos de enfadarse, suelen mostrarse preocupados por la salud de su hijo. Si el joven no mejora con las primeras medidas, solicitar asistencia médica inmediata, incluso trasladando al paciente a la guardia médica más cercana.

Estadística y conclusiones

Según un análisis del consumo de alcohol, resultado de una encuesta nacional a estudiantes de enseñanza media en el año 2016, realizado por el Observatorio Argentino de Drogas, surgieron cifras concretas. En cada provincia se seleccionó una muestra representativa mediante un sorteo aleatorio utilizando como marco el listado oficial de instituciones provisto por el Ministerio de Educación de la Nación.

Algunas de las conclusiones fueron que los adolescentes escolarizados muestran un alto consumo de alcohol. La mitad ha bebido el último mes, sin distinción por sexo. El consumo aumenta con la edad de los estudiantes. Casi el 70% de los de 17 años o más ha bebido alcohol el último mes.

Asimismo los estudiantes beben más que nada durante los fines de semana, en fiestas o boliches o en la propia casa o la de algún amigo, y lo hacen en exceso. Es habitual el consumo episódico o en atracón y este se restringe mayormente a los espacios y momentos de ocio. Las bebidas más consumidas son las fuertes o los tragos combinados, y en segundo lugar la cerveza. El vino ocupa un lugar menor en los hábitos de consumo de esta población.

Es habitual el uso combinado de alcohol con bebidas energizantes, y es marginal la mezcla con pastillas, ya sean tranquilizantes o éxtasis. Si bien el consumo es inferior entre los estudiantes de hasta 14 años, los que lo hacen dentro de este grupo es en mayor proporción en la calle y durante los días de semana. (Cordillerano)

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