expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Casi 50% es la inflación mayorista (alimentos suele ser similar) del último año, ... y se derrumba la industria ~ Rafita presente!

pino

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viernes, 17 de agosto de 2018

Casi 50% es la inflación mayorista (alimentos suele ser similar) del último año, ... y se derrumba la industria

Los precios mayoristas subieron 4,7 por ciento en julio y 47,1 en doce meses
Una caldera para la inflación
La devaluación y los incrementos de tarifas y combustibles impactaron a pleno en los costos de las empresas. Los datos del Indec revelan la persistencia de presiones sobre los precios minoristas que se descargarán los próximos meses.
Por Tomás Lukin


Los precios mayoristas de cuero, calzado y marroquinería se dispararon 7,2 por ciento en julio. Imagen: NAQ


Motorizados por la corrida cambiaria, el aumento en los combustibles y el ajuste en las tarifas eléctricas, los precios mayoristas escalaron 4,7 por ciento en julio. El indicador acumula una suba de 36,5 por ciento en lo que va del año y registra un salto de 47,1 por ciento en doce meses. Los registros publicados ayer por el Indec revelan la persistencia de presiones sobre precios minoristas asociadas a la devaluación. El traslado final a las góndolas y vidrieras de esas subas no es lineal sino que depende de la capacidad de las empresas para mantener su cuota de mercado. La creciente brecha entre precios mayoristas y minoristas (acumulan un alza de 19,6 por ciento en siete meses y 31,2 por ciento interanual, contra 36,5 y 47,1 de los mayoristas) refleja además la contracción del consumo interno y la pérdida de rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas.

La suba en la cotización del dólar impacta sobre los precios de los insumos importados utilizados en la industria nacional pero además incide sobre los productos primarios exportables como alimentos y energía. Frente a una devaluación aumentan los precios internos de los bienes como el trigo, el maíz, la cebada, la carne, los aceites, el petróleo y el gas que, sin importar dónde se comercialicen, se fijan en dólares. Finalmente, los movimientos en el tipo de cambio impactan de manera directa sobre los bienes finales importados.

El aumento en el dólar acumulado durante los primeros siete meses de 2018 alcanza al 48 por ciento y en la comparación con julio del año pasado se computó una suba interanual del 56,3 por ciento. De acuerdo a los registros mayoristas del Indec, los productos importados aumentaron 5,6 por ciento en julio, acumulan un 55 por ciento en lo que va del año y un alza del 65,4 por ciento en doce meses. En el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), los productos primarios, por su parte, muestran un incremento mensual de 6,4 por ciento, un alza de 53,9 por ciento en siete meses y del 64,7 por ciento frente al mismo mes del año pasado.

“Los datos muestran la existencia de inflación contenida. Cuánto se trasladará a lo precios finales dependerá de la fortaleza del consumo y la capacidad de los empresarios para absorber el impacto. La diferencia que existe entre los precios mayoristas y el IPC no solo refleja el alza en el dólar, la energía y los combustibles sino que evidencia lo golpeado que está el consumo interno. Es un escenario riesgoso”, explicó Mara Ruiz Malec del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) que pertenece a la Fundación Germán Abdala. “No estamos frente a un fenómeno de inflación impulsada por la demanda como postulan los economistas ortodoxos. No tenemos estos aumentos de precios porque exista un exceso de consumo. Vemos el impacto de la devaluación, el traslado de los aumentos de costos energéticos y el manotazo de ahogado desde algunos sectores que están cayendo para sostener sus niveles de rentabilidad”, advierte Ruiz Malec.

Los productos manufacturados experimentaron en junio un alza de 4,1 por ciento a nivel mayorista destacándose las subas mensuales en los rubros Productos refinados del petróleo (8,7 por ciento) y Cuero, calzado y marroquinería (7,2).

A lo largo de los últimos meses se agudizaron las quejas de los industriales pymes por la dolarización de insumos, partes y piezas adquiridos a grandes proveedores. Aunque una porción del costo de esas grandes compañías se encuentra dolarizado, la magnitud de traslado a precios evidencia la puja al interior de las cadenas productivas en un escenario recesivo con persistencia inflacionaria. A esa disputa se suman los renovados problemas de acceso al financiamiento que llevan a muchos empresarios industriales pymes a liquidar sus stocks para fondearse sin considerar el costo de reposición. Y, además, incide sobre esos sectores la persistente caída en los niveles de consumo y la competencia con los bienes importados que reprime el traslado a precios.

Entre los datos difundidos también figuran el Indice de Precios Básicos del Productor (IPP), que arrojó una suba del 4,3 por ciento mensual acumulando una escalada del 39,1 por ciento en el año y una suba de 50,2 por ciento en doce meses.


La Unión Industrial informó que el sector retrocedió 8,4 por ciento en junio
La actividad industrial se derrumba
La caída estuvo encabezada por el rubro químico y petroquímico (-19,3 por ciento), aunque también registraron bajas significativas la industria automotriz (-13,4 por ciento) y textil (-10,8). “No veo un plan a largo plazo”, dijo el titular de la UIA.


La producción textil retrocedió 10,8 por ciento fundamentalmente por la caída de tejidos de algodón. Imagen: Sandra Cartasso


La actividad industrial se derrumbó un 8,4 por ciento en junio, aunque todavía acumula un crecimiento de 0,4 por ciento en lo que va del año, según el informe elaborado por la Unión Industrial Argentina. La caída estuvo encabezada por el rubro químico y petroquímico (-19,3 por ciento), aunque también registraron bajas significativas la industria automotriz (-13,4 por ciento), textil (-10,8), metalmecánica (-4,4), minerales no metálicos (-4,4) y alimentos y bebidas (-3,5 por ciento). Los únicos bloques que contrarrestaroon la caída fueron metales básicos (7,3 por ciento) impulsado por la expansión del acero y papel y cartón (5 por ciento) por la baja base de comparación. El informe advierte que para el segundo semestre se espera una caída de la actividad industrial de entre 2 y 3 por ciento debido a la desaceleración de la construcción y la obra pública así como también de la agroindustria producto de la sequía que afectó la última campaña. A esto se suma el menor dinamismo del mercado interno producto de la merma del consumo y las elevadas tasas de interés.

La industria comenzó el año creciendo 0,6 por ciento interanual, en febrero registró su mejor marca del año al trepar 8,5 por ciento, en marzo subió 2,8 por ciento y en abril 3,1 por ciento, pero en mayo cayó 1,9 por ciento y al cierre del semestre retrocedió un 8,4 por ciento, su peor registro desde febrero de 2017 cuando había caído 9,5 por ciento. “No veo un plan a largo plazo (…) En nuestro sector vamos a tener una recesión fuerte. Es lo que me están diciendo las pymes, es lo que me está diciendo en el sector. No creo que esto se revierta porque tenés un problema internacional y una dificultad interna no solucionada”, aseguró ayer Miguel Acevedo el titular de la UIA.

La crisis cambiaria impactó de lleno en el sector porque el gobierno prefirió evitar todo tipo de control de capitales y recurrió a la tasa de interés casi como única herramienta para tratar de frenar la huida hacia el dólar. La fuerte suba de las tasas impactó de lleno en una actividad que requiere del sector financiero no solo para tomar créditos sino también para cambiar cheques. En la actualidad, la tasa de interés de las Lebac en un 45 por ciento anual no solo encarece cualquier tipo de operación bancaria sino que también desincentiva la producción porque conviene especular antes que producir.

En análisis por rubro muestra que la producción de sustancias y productos químicos cayó 19,6 por ciento en junio en términos interanuales, acumulando una caída de 8,5 por ciento en el primer semestre. En particular, el rubro químico y petroquímico –relevado por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica– cayó 30,6 por ciento interanual. Al interior del rubro, los agroquímicos y fertilizantes experimentaron de nuevo las principales caídas en su producción acompañados por básicos inorgánicos y petroquímicos intermedios, mientras que la mayor producción de básicos orgánicos morigeró la caída.

La producción del sector automotor, por su parte, cayó 13,4 por ciento en términos interanuales, acumulando una suba de 10 por ciento en el semestre. La disminución se explicó por las menores ventas de vehículos a concesionarias.

En tercer lugar se ubicó la producción textil que retrocedió 10,8 por ciento interanual por la caída en la producción de tejidos de algodón (-12,7 por ciento) y de la producción de hilados (-9,7 por ciento). (P12)

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