expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> A Rafita lo habrían mataron por la espalda desde 10 metros de distancia, hay tres prefectos sospechados ~ Mensajero Digital

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lunes, 4 de diciembre de 2017

A Rafita lo habrían mataron por la espalda desde 10 metros de distancia, hay tres prefectos sospechados

El crimen de Rafita: tres prefectos en la mira

(lavaca en Bariloche) Este miércoles el juez Guillermo Villanueva realizará la inspección del lugar donde fue asesinado por la espalda Rafael Nahuel, el joven mapuche de 22 años. Los detalles del operativo que culminó con esa muerte: pocos efectivos y muy armados. La justicia deberá determinar qué hacían ahí y por qué dispararon. Fuentes de la investigación indicaron a lavaca que son tres los prefectos que están en la mira como responsables de disparar las balas de plomo. Los antecedentes del conflicto: las ocupaciones de tierras en la zona no sólo tiene por protagonista a la comunidad mapuche. Los mensajes en la tumba de Rafita: cartas y la camiseta de Boca.



La comunidad de la Lof Lawken Winkul Mapu se prepara para recibir la inspección ocular del juez Guillermo Villanueva programada para este miércoles, según pactó el secretario del juzgado con las abogadas de los mapuche. La comunidad aclara que siempre estuvo dispuesta al procedimiento, pero hizo llegar condiciones: “Que sea con paz y respeto: eso primero”, dice Diego desde el otro lado de la tranquera que lleva la foto de Rafael Nahuel y el pedido de justicia. La segunda condición: “Que no vengan efectivos armados”. Según trascendió, la guardia que acompañará al juez será de alrededor 30 personas, contando su “seguridad personal”, los peritos de las partes y los testigos.

El procedimiento pretende llegar monte arriba hasta el lugar donde murió Rafael Nahuel, un área que queda a una distancia de entre una hora y hora y media, según calculan los mapuche, pero que estiman que a la delegación judicial puede llevarle bastante más. Es la parte del campamento donde la comunidad se replegó tras la balacera del grupo Albatros. Los mapuche precisan que, a una distancia de unos 10 metros, Rafael de espaldas y sobre un terreno en pendiente, recibió el disparo letal.

Allí y durante el trayecto que significó la avanzada, la comunidad asegura que hay cartuchos y marcas en los árboles que muestran el despliegue y la violencia del operativo. Las claves de lo que ahora investiga la justicia:
Habrían actuado pocos efectivos:fuentes de la investigación indicaron a lavaca que son tres los prefectos que hoy están en la mira como responsables de disparar las balas de plomo.
Las armas incautadas y las municiones que faltan en los cargadores coinciden con el relato mapuche: “Tiraron a mansalva”.
La cantidad de efectivos es un punto central: se estima que actuaron menos de diez prefectos, una cantidad que contrasta con el despliegue de efectivos del jueves pasado y que no se ajusta a un procedimiento ni de allanamiento ni de detenciones. Pocos, y muy armados.
Otro de los puntos centrales que debe investigar el juez Villanueva es qué hacían los prefectos de Albatros en ese momento en el monte, armados con balas de plomo, si es que no respondían a ninguna orden judicial. A diferencia del operativo que terminó con la vida de Santiago Maldonado, ni siquiera se puede alegar un hecho de “flagrancia” ya que las fuerzas estaban adentro de un terreno en disputa judicial.

Es en este punto donde el esclarecimiento de los hechos vuelve como un boomerang hacia el juez: fue el mismo Villanueva quien firmó el desalojo del día jueves 23 – dos días antes de la muerte de Rafael Nahuel-, que terminó con el despropósito de hasta niños detenidos en una comisaría, mujeres y heridos mapuche.

Si bien ese violento operativo quedó tapado por la muerte de Rafael, significó un despliegue de cientos de efectivos de distintas fuerzas federales, incluido el grupo Albatros. Se estima que tras esa represión, el grupo Albatros quedó asentado en el terreno, lo cual no se ajusta a un procedimiento de allanamiento, que tiene un comienzo y un fin.

En ese sentido las defensas estudian una recusación del juez, considerando que –tal como sucedió con Guido Otranto en el caso Maldonado- Villanueva, en realidad, se está investigando a sí mismo.

Sin embargo, la vía de la mesa de diálogo y las posturas posteriores a la muerte de Rafael Nahuel del juez también muestran un cambio de clima. Las operaciones que emanaban desde el Gobierno nacional y vinculaban a la comunidad Lawken Winkul a la RAM, se fueron desarmando con los hechos. Que no se encontraran armas en la toma y que el peritaje apuntara a Prefectura sumaron factores a favor de la versión de la comunidad.

Empleados de Parques Nacionales revelan ahora jugadas sucias: dicen que el director de Parques Nacionales recibe cartas con supuestos atentados, la misma modalidad con que operaron las campañas antimapuche en estos últimos años.

Las tierras en disputa

La comunidad Lawken Winkul vive días agitados, pero en la tranquera que separa el comienzo del terreno recuperado se respira la tranquilidad que precede a la tormenta. Desde ayer fueron llegado “peñis” y “lamiens”, “lonkos” e incluso “machis” de otras comunidades de la Patagonia que se solidarizan, apoyan, se quedan acampando o vuelven, y que en todos los casos conocen a la autoridad que –revelan- se está levantando en ese terreno.

Cada tanto, desde el monte profundo retumban gritos y cantos que remiten a saludos de bienvenida o de despedida.

Según calculan los lugareños el terreno en disputa es de unas 40 hectáreas y queda entre dos propiedades privadas, y frente al turístico Lago Mascardi. A unos 5 kilómetros de esta toma, un precedente: otra comunidad originaria gestiona un camping que da al río y que es un boom en temporada. Su historia: un litigio que duró años y que finalmente terminó en un convenio a favor de los mapuche. 490 hectáreas les fueron reconocidas, aunque peleaban por 5.000. La propiedad de esos territorios no pudo efectivizarse por derecho pero sí por hecho, como la mayoría de los que en estos años supieron conseguir las comunidades.

Según relata un ex directivo de Parques Nacionales, en los últimos años hubo al menos cinco tomas en la zona “que se resolvieron negociando”. Bariloche, Villa La Angostura y el lago Correntoso fueron ejes de ocupaciones menos mediatizadas, pero con igual nivel de tensión. La diferencia: “Las tomas se resuelven con paciencia”, sugiere. Y agrega: “Y con política”. El ejemplo del camping es uno. Otro: la concesión para cortar y vender leña como modo de subsistencia.

El ex directivo de Parques Nacionales -organismo que controla las tierras fiscales en disputa- menciona ocupaciones de otro tipo: revela que en el Parque Nacional Nahuel Huapi, en un área que no habilita propiedades privadas, tienen terrenos apellidos como De Nárvaez, Turner y los dueños de Fiat.

Los jóvenes mapuche que hablan hoy desde atrás de la tranquera exponen otra realidad: “No queremos morir de una cuchillada en una esquina, borrachos”, dicen para describir la vida que entienden que el Estado argentino les depara. “No queremos estar en los barrios, donde está la droga y la propuesta es ser esclavo o vivir de los planes sociales”.

El paisaje aquí es de película y el leño quemándose lentamente, delante del monte profundo y detrás de Diego -el mapuche que habla- es la escena que dibuja otro destino y que él asegura que defenderá con su vida.

La tumba de Nahuel

Buscar una tumba en el cementerio municipal de Bariloche es como la aguja en el pajar. Hace falta esperar, día domingo, a que termine una ceremonia multitudinaria de despedida a una joven de 30 años que se suicidó “porque no podía pagar las cuentas”, según explica el sepulturero. Él nos lleva hasta el lugar donde descansa Rafael Nahuel.

Es un sector en los límites del cementerio, donde las cruces de plata se van perdiendo y predominan los ramos de flores secos desparramados por el viento. Las tumbas, en esta parte, son montículos de tierra. Sobresale la de Rafael Nahuel, por reciente.

Lo primero que se ve es una camiseta de Boca, club del que Rafita era hincha. Con una birome apurada se ve una inscripción: “Te quiero mucho”. La tumba está llena de mensajes, de cartas escritas a mano y que transmiten el dolor y el cariño que puede expresarse en estas circunstancias.

“1996-2017”, dice una pequeña chapita sobre la cruz de madera.

Sobresaliendo, un ramo enorme, con un mensaje: “Rafita te vamos a extrañar”.

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