expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Todo aclarado: En un acto irresponsable Santiago se tiró al río sin saber nadar, se ahogó, ya muerto nadó contracorriente, mandó su celular volando a Esquel, y ninguno de los 100 gendarme vio nada ~ Mensajero Digital

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sábado, 25 de noviembre de 2017

Todo aclarado: En un acto irresponsable Santiago se tiró al río sin saber nadar, se ahogó, ya muerto nadó contracorriente, mandó su celular volando a Esquel, y ninguno de los 100 gendarme vio nada

La autopsia concluyó que Santiago Maldonado murió por asfixia por sumersión y un cuadro coadyuvante de hipotermia
Una respuesta y nuevos interrogantes
La etapa de los estudios forenses era sustancial para que continúe la investigación, pero no alcanza para establecer las circunstancias de la muerte. El juzgado hará una inspección del lugar donde fue encontrado el cuerpo y tomará nuevas testimoniales.
Por Irina Hauser y Raúl Kollmann


El cuerpo de Santiago Maldonado fue hallado casi tres meses después de su desaparición en medio de una represión de Gendarmería. Imagen: Guadalupe Lombardo

La junta de peritos encabezada por el Cuerpo Médico Forense y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que analizó las causas de la muerte de Santiago Maldonado concluyó en forma unánime que se ahogó y sufrió un cuadro coadyuvante de hipotermia en las aguas del Río Chubut. Allí fue hallado flotando el 17 de octubre último, casi tres meses después de su desaparición en medio de una represión de Gendarmería, que ingresó sin orden judicial al territorio de la comunidad Pu Lof de Cushamen. La autopsia y los estudios complementarios establecieron que el cuerpo estuvo en el agua no menos de 53 días. De acuerdo con otras dos tablas de referencia más modernas que fueron utilizadas, también podría ser más de 60 o 73 días, pero no está determinada la fecha exacta de la muerte. El informe final ratifica que no se hallaron lesiones externas. Ahora “hay que realizar una reconstrucción histórica; se sigue recolectando prueba”, aclaró el juez Gustavo Lleral al final de la reunión de los especialistas como para que quedara claro que la investigación no termina acá. De hecho, estos resultados conocidos ayer no despejan interrogantes claves: si alguien empujó a Santiago, si terminó en el agua helada escapando de la persecución y las balas de goma de los gendarmes, si los agentes lo vieron ahogarse y no hicieron ni dijeron nada, o si hubo algún forcejeo aunque no haya dejado rastros. “La verdad de cómo, cuándo y dónde falleció Santiago aún se desconoce y por eso continuaremos exigiendo una investigación imparcial, independiente, efectiva y exhaustiva”, sostuvo la familia en un comunicado.

“Tengo más dudas que antes. Santiago no murió porque estaba de turista, era una represión ilegal de Gendarmería”, dijo Sergio Maldonado después de conocer el informe. En el texto que difundió junto a su familia recuerda cuáles son las pocas certezas con las que cuentan: “que el 1 de agosto hubo una salvaje represión por parte de una fuerza de seguridad estatal conducía y apoyada por autoridades políticas; que se produjeron desvíos y entorpecimientos en la causa de parte de la justicia federal de Chubut y el Poder Ejecutivo Nacional; que es necesario contar con el apoyo de investigadores especializados e independientes para lograr conocer la verdad, obtener justicia y evitar la impunidad en el caso de la muerte de Santiago”.

La etapa de los estudios forenses era sustancial para que continúe la investigación, pero no alcanza para sacar conclusiones, según se desprende tanto de las expresiones del juez Lleral, como de los Maldonado. El juzgado hará en los próximos días una inspección del lugar donde fue encontrado el cuerpo y tomará nuevas declaraciones testimoniales: a integrantes de la comunidad y a cuatro mujeres gendarmes que estuvieron el día del operativo. También se envió un exhorto a Chile para que declare Nicasio Luna, quien relató en televisión que estuvo con Santiago en medio de la represión.

La junta médica se reunió ayer a las 9.30 y hasta cerca del mediodía leyeron el informe de 104 páginas que fue finalmente firmado por los 28 peritos que estaban presentes en relación a cada uno de los puntos de pericia que había ordenado el juez. Las conclusiones son resultado de la autopsia que se hizo después del hallazgo del cuerpo, a la que se sumaron estudios complementarios. Expertos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA analizaron las llamadas diatomeas, que son microalgas que aparecen en cavidades del organismo y que se cotejan con las que hay en el agua donde fue hallado el cuerpo; un equipo de la Universidad Nacional de Quilmes hizo lo que se llama “entomología”, que analiza la presencia de insectos y microorganismos; la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA hizo el estudio de ADN; y en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata se analizaron restos de hongos, vegetación y tierra impregnados, por ejemplo, a la ropa.

Las conclusiones, según pudo saber PáginaI12 por funcionarios de la investigación, tienen tres puntos fundamentales:
La causa de la muerte fue “asfixia por sumersión” a la que coadyuvó un cuadro de hipotermia por las bajas temperaturas del agua. Desde la desaparición de Maldonado el agua del Río Chubut no superó los 3,9 grados y llegó a un mínimo de 2. El ahogamiento fue constatado a través de diferentes estudios. Uno es el hallazgo de diatomeas en la cavidad cardíaca, que coinciden con las que hay en el río Chubut. Allí se encontraron nueve variedades distintas de esas algas (seis en el ventrículo izquierdo y tres en el derecho), lo que se considera indicador de la asfixia por sumersión. Los cambios y lesiones observados en los pulmones también son indicadores del ingreso de agua por las vías respiratorias. Los cambios observados en la piel revelan la hipotermia. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, informó: “La autopsia reveló que la muerte fue un proceso que se fue dando por la permanencia en el agua helada que llevó a que se le vayan adormeciendo los miembros y reduciendo la capacidad de moverse, que luego derivó en un desvanecimiento que terminó en la sumersión”.
El cuerpo no tenía lesiones externas, ni ninguna señal de que haya sido arrastrado o golpeado. Este fue uno de los primeros datos que se conocieron el día de la autopsia. No hay señales de violencia ejercida por terceros. “No puede suponerse a priori que haya sufrido violencia física en otro lugar”, dice el CELS. Todo el material genético analizado, hallado incluso en su vestimenta y en el bastón plegable que llevaba pertenecía a Santiago.
Cuando un cadáver es hallado en el agua no se puede establecer lo que se conoce en medicina forense como “data de muerte”, sino que se calcula la “data de sumersión”. En este caso se usaron tres tablas de referencia para hacer el cálculo. Una de ellas, la que estableció que el cuerpo estuvo al menos 53 días en el agua, es la más antigua (de 1977) y de uso tradicional; la segunda, que establece un piso de 60 días en el agua, es de 2007 y adecuó los cálculos al calentamiento global; la tercera, de origen inglés, es de 2010, e incluye una metodología con ecuaciones y logaritmos que toman en cuenta los días transcurridos y la temperatura de las aguas. Esta última, que es considerada la más precisa por los peritos, es la que arroja que el cuerpo llevaba al menos 73 días en el agua, que es el número que coincide con la fecha de la desaparición de Santiago el 1 de agosto. Los especialistas decidieron usar tres métodos para que no haya objeciones. En función de este análisis, los expertos coincidieron en que el cuerpo siempre estuvo en el agua. Lo que la “entomología” mostró, por los microorganismos hallados, es que al momento del hallazgo llevaba unas 48 horas flotando, pero antes había permanecido hundido. Recién salió a la superficie cuando comenzó el proceso de descomposición.

Los peritos vieron una filmación del momento del hallazgo del cuerpo en el rastrillaje de la Prefectura. En términos científicos, una autopsia comienza en el lugar donde se encuentra el cadáver. Lo que observaron en esas imágenes -que además permitieron cotejar el estado del cadáver– es que Santiago fue encontrado en un lugar donde está lleno de ramas de sauces enmarañadas y que es una zona donde los buzos no hacían pie. Estimaron una profundidad de 1,70 metros. Maldonado, no sabía nadar y tenía temor al agua. Además, llevaba puestas tres capas de ropa y borceguíes. No está claro si la muerte se produjo en ese lugar, pero los exámenes concluyen que se ahogó en ese río.

Como reveló ya PáginaI12, ese sitio donde fue encontrado, según un análisis de fotografías y un mapa satelital es muy cercano al punto donde llegó un grupo de gendarmes en la persecución a los mapuches y quienes como Santiago los apoyaban. El subalférez Emmanuel Echazú fue fotografiado allí con el rostro ensangrentado y una enfermera declaró que lo atendió dentro de la comunidad. La Gendarmería había ingresado al territorio con el argumento de que afuera, en la ruta 40, les mapuches les tiraron piedras. Decían que era el delito en flagrancia que les permitía actuar. Pero la imagen de Echazú muestra que los mapuches se defendieron adentro del predio, donde los gendarmes no tenían orden judicial para ingresar.




El resultado de la autopsia y los estudios adicionales no ponen en cuestión que Santiago desapareció en medio de un operativo represivo ilegal, entre disparos. Es algo claro, a juzgar por testimonios ya recogidos en la causa, otros presentados en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y hasta por grabaciones en los celulares de los gendarmes donde reconocen “les dimos corchazos para que tengan”. La familia Maldonado sigue sosteniendo que hubo una desaparición forzada, señaló Sergio. La carátula de la causa, de hecho, por el momento no cambiará.




Todavía resta mucho por saber, incluso sobre cómo Santiago llegó hasta el río. Los resultados forenses no despejan si lo empujaron, si entró al río escapando, si lo asustaron, si lo amenazaron, si lo cercaron, o incluso si algún gendarme lo vio ahogarse y no hizo nada ni avisó (lo que también es un delito). Que las conclusiones de la junta de peritos diga que “el Brujo”, como le decían a Santiago, murió ahogado, no quita la posible responsabilidad estatal, en el hecho y en la cadena de obstáculos promovida desde el gobierno para dificultar llegar a la verdad.






El devenir de la pesquisa judicial por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado
Las contradicciones de la investigación
La causa acumula una larga lista de irregularidades. El primer juez fue separado por falta de imparcialidad. La Gendamería lavó las camionetas que participaron del operativo y sus efectivos cambiaron su testimonio.
Por Adriana Meyer


La familia de Maldonado insiste en la hipótesis de la desaparición forzada seguida de muerte. Imagen: Télam

El errático devenir de la investigación judicial contiene, a pesar de algunos vicios, muchos de los elementos referidos a las circunstancias que rodearon la muerte de Maldonado, por omisión o encubrimiento explícito. Varias personas vieron por última vez con vida a Santiago. Los mapuches Ailin Co, Lucas y Claudina Pilquiman, Matías Santana, Soraya Maicoño, Andrea Millañanco lo cuentan, lo declararon varias veces ante la justicia que hoy los reprime. Pero también debieron haberlo visto los siete gendarmes que lo perseguían, entre ellos Emmanuel Echazu. Ellos niegan y se contradicen. El joven mochilero y tatuador desapareció el 1º de agosto luego de participar de un reclamo, el corte parcial de la ruta 40, junto a la comunidad mapuche en Resistencia de Cushamen por la detención de su lonko Facundo Jones Huala hacía un mes, y de varios de sus peñi (hermano) el día anterior en Bariloche.

Su cuerpo sin vida apareció 78 días después flotando en el río Chubut, a pocos metros de donde lo vieron intentar cruzar las aguas y de las viviendas de los mapuches. Tanto ellos como la familia estuvieron en ese mismo lugar horas antes sin detectarlo. Santiago murió ahogado, dijo la autopsia, un elemento fundamental de la investigación. Tanto como las circunstancias de esa muerte, que exceden largamente los alcances de tales peritajes científicos. Maldonado perdió la vida, o se la quitaron, mientras estaba rodeado de gendarmes, que gritaban “fuego libre”, “acá tenemos a uno” y “maten al negro”. Santiago era blanco, no huinca (invasor) sino weñüy, (amigo) y estaba encapuchado, para camuflarse en solidaridad con los mapuches, y habían decidido con Matías cambiarse la ropa, así las fuerzas de seguridad no los identificaban. Maldonado apareció con la misma campera celeste que describió hace dos meses Santana en su declaración testimonial.

La familia afirmó que la fiscal de la causa, Silvina Ávila, se vino desempeñando como abogada de Gendarmería, principal fuerza sospechada desde el minuto cero. El primer juez de la causa fue apartado por “insuficiencia de imparcialidad”, no sólo porque anticipó en los medios que “Santiago se ahogó” sino porque permitió que los funcionarios del Poder Ejecutivo, de quien depende Gendarmería, tenga injerencia directa en el expediente. Aún con un nuevo magistrado los Maldonado siguen insistiendo en que no hay una investigación independiente, porque los auxiliares de la justicia siguen siendo los uniformados que dependen de Patricia Bullrich. “Con la información que se nos dio hoy no podemos concluir ni cómo ni cuándo falleció Santiago”, sentenció la abogada Verónica Heredia (ver página 2).

Como marcó Heredia desde el inicio, el Gobierno hizo todo lo contrario a lo que indican las convenciones internacionales para casos de desaparición forzada, por ejemplo, establecer una recompensa que sólo sirvió para llenar el expediente de pistas falsas que desviaron el eje bien lejos de los gendarmes. En el tercer día de la investigación, Heredia pidió el listado de personal que intervino en la represión y le dieron el nombre de siete gendarmes, cuando había estado unos cincuenta. “Ahí entendí que la impunidad venía en camino”, dijo en aquel momento. Un repaso de algunos momentos del caso puede servir para ratificar aquel vaticinio de la abogada, que ya había obtenido la condena del país por la desaparición forzada del mapuche Iván Torres, en 2011.
El 3 de agosto, en su cuenta de Facebook, el periodista Ricardo Bustos posteó que Maldonado había sido detenido por Gendarmería y la justicia federal “tenía la papa caliente”. El 16 de agosto interrogado en el juzgado, este periodista afín a Cambiemos y de conocidas posturas antimapuche, no explicó de dónde obtuvo la información. Tampoco le preguntaron. No era la primera vez que aparecía la palabra “detenido” en el expediente. En un audio de whatsapp entre gendarmes uno dice “el que tenía a Maldonado en la camioneta era la sargento Sartirana”, en referencia a Sergio Sartirana, chofer de una Ford Ranger que portaba un arma 9 milímetros. Este dato habría despertado la curiosidad del nuevo juez.
El 2 de agosto, el juez federal Guido Otranto dejó ir sin interrogar a quien pudo haber sido testigo clave, el músico chileno Nicasio Luna.
Julio Saquero y Mabel Sánchez, de la APDH y autores de uno de los habeas corpus por Santiago, participaron de casi todos los procedimientos, entre ellos el que se hizo al Escuadrón 35 de El Bolsón, donde comprobaron que las camionetas de Gendarmería estaban lavadas y había un vehículo oculto. Gendarmería justificó el borrado de pruebas en base a un reglamento que obliga a mantenerlos limpios.
A diferencia de los testimonios de los mapuches, que se complementan uno con otro, los gendarmes se contradicen entre lo que dijeron ante el juez Otranto y lo que respondieron a Daniel Barberis, director de Violencia Institucional del Ministerio de Seguridad, en la investigación interna. Habían ingresado ilegalmente a la Pu Lof luego de que el jefe de Gabinete de Seguridad Pablo Noceti le dijera al juez que si no tenía jurisdicción más allá de la ruta podía actuar igual por “flagrancia”, y llegaron hasta el río persiguiendo manifestantes. En todas las testimoniales participó Gonzalo Cané, secretario de Relaciones Interpoderes del Ministerio de Bullrich. Así surge del relevamiento del periodista Sebastián Premici, en Cadena del Sur: los gendarmes niegan en sus relatos afirmaciones dichas un mes antes en sus informes individuales. Tal como afirmó PáginaI12, las entrevistas con Barberis fueron para prepararlos y sondearlos. “Estamos todos en el mismo barco”, dijo el funcionario. ¿El resultado? Respuestas inducidas con información ajena a los relatos de los gendarmes dubitativos, quienes quedaron identificados. Por ejemplo, Ramón Vera dijo que llegó al río y el sargento Carlos Pelozo ya estaba allí, que vió cómo ya habían pasado unos seis manifestantes. Vera no escuchó disparos. Sin embargo, el gendarme Zoilán dice que él realizó dos disparos cerca de Pelozo, y allí también estaba Vera. Nunca fueron indagados, menos careados.
Una vez que los testigos mapuches habían comenzado a declarar, el juez Otranto allanó la Lof en un operativo en el cual mantuvo a dos de ellos doce horas en el piso con las manos precintadas, mientras que Ailin Co y Hernández fueron amedrentados por los miembros del GEOF bajo el mando de Otranto y Ávila. El juez dijo a la activista mapuche Moira Millán que había allanado Cushamen y Vuelta del Río porque las comunidades eran “sospechosas de tener a Santiago”.
Si Gendarmería no tenía nada que ocultar ¿por qué informó tarde y mal? ¿Para qué el Gobierno interfirió en forma directa, adulteró libros de guardia y utilizó el sistema de espionaje del Proyecto X para espiar los movimientos de la familia Maldonado y de los abogados?

Una de las fuentes más tenaces del caso compartió con PáginaI12 que “equiparar el resultado de la autopsia a una sentencia absolutoria de la actuación de Gendarmería es tan descabellado como volver a la teoría del puestero que apuñaló a Santiago, la pista falsa que sembró el gobierno y que ocupó mucha energía y fojas”.

La querella del Cels dijo que “cuando ese operativo ilegal y violento finalizó, faltaba ‘el Brujo’ Maldonado. La comunidad y la familia denunciaron su desaparición considerando que hubiera sido detenido. Los organismos de derechos humanos nos enteramos de que una persona que había participado de una protesta estaba desaparecida luego de una represión. El Cels hizo visible la denuncia e intentó que las dependencias oficiales lo buscaran: en estos casos sin presión social ni insistencia sobre los funcionarios no hay una iniciativa estatal de búsqueda inmediata y sistemática”.

La palabra “detenido” en el expediente en realidad aparece al principio, cuando declaró ante la Procuración de Violencia Institucional Claudina Pilquiman, la mapuche que llevó a Santiago a la Lof el 31 de julio, lo vio pasar corriendo para agarrar su mochila antes de bajar hacia el río escapando de los gendarmes, y quien junto a su hija lo buscó hasta la madrugada del 1º. En el escuadrón de El Bolsón le dijeron que ya habían recibido la llamada preguntando si tenían a un detenido, pero respondieron que intervinieron los de Esquel. “No tenemos a nadie, eso sería muy grave”, dijo nervioso uno de los tres gendarmes que las recibieron. Se miraron y no buscaron más. “Sabíamos que lo tenían ahí”, dijo Claudina ante los fiscales de la Procuvin.

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