expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> La pesadilla del gendarme que ríe ~ ¿Quién mató a Santiago?

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lunes, 6 de noviembre de 2017

La pesadilla del gendarme que ríe

Por JUAN ALONSO
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El sargento de Gendarmería Juan Carlos Pelozo estuvo a la vera del río Chubut el 1 de agosto, día en que desapareció Santiago Maldonado. Se lo vio en un video volver de la orilla sonriendo. Desde entonces, padece ataques de pánico. Los vecinos lo interrogan cada vez que lo ven en la calle. Ahora planea mudarse a Misiones. ¿Qué pasó ese día con Santiago? ¿Qué rol jugaron los otros gendarmes? El juez Lleral amplió las pericias de los celulares de los efectivos que bajaron al río. El subalférez Echazú borró toda la actividad de su teléfono. Los peritos deberán dilucidar con quién habló, qué hizo y dónde estuvo. Publicamos las declaraciones contradictorias de los prefectos a cargo del rastrillaje en el que se encontró el cuerpo del joven.

El sargento de Gendarmería Juan Carlos Pelozo no puede olvidar lo que pasó en la vera del río Chubut el 1 de agosto y planea mudarse a la provincia de Misiones con toda su familia. Sus vecinos de El Bolsón lo reconocen por la calle y, en verdad, no recibe felicitaciones. Más bien todo lo opuesto. Pero a Pelozo no le quita demasiado el sueño el maltrato civil. Le preocupa, sí, qué dirán sus camaradas como el subalférez Emmanuel Echazú y el primer alférez Daniel Gómez, además de los escopeteros, Darío Rafael Zoilán y Orlando Yucra. Los cuatro estuvieron a metros de donde apareció el cuerpo de Santiago Maldonado el 17 de octubre y lo que pasó allí 78 días antes resulta muy perturbador.

El círculo de nombres de gendarmes se extiende a Ernesto Yáñez (¿herido en el parietal dentro o fuera de la lof?), Neri Armando Robledo, Andrés Ahumada, Maira Ramos, y Jorge Fortunato, entre otros efectivos, de los 70 que estuvieron en el río y sus adyacencias el día que Santiago fue fotografiado con vida a las 11:32 del 1 de agosto dentro de la lof hasta que Echazú comenzó a redactar el acta a las 13:30 con una fractura de pómulo y la mandíbula hinchada.

¿Qué pasó con Santiago en esa brecha horaria? ¿Quiénes lo vieron en el río? ¿Qué hicieron con él? ¿Por qué volvieron riendo excitados con las escopetas y los bastones en las manos?



La sombra omnipresente de los comandantes, Diego Conrado Balari y Juan Pablo Badié –muy cercano al jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación, Pablo Noceti–, le arrebata el sueño a Pelozo. Tanto, que hace semanas que sobrelleva un estado de ánimo en descomposición. Tal como publicamos aquí, padece ataques de pánico: miedo al miedo. Y su entorno personal ingresó en un circuito fantasmal con la idea fija de fugar hacia delante. Lejos de El Bolsón, los mapuches, y los vecinos que lo rodean con una furia de preguntas en el supermercado.

Qué curiosa es la administración de Justicia. Mientras las personas solidarias que estuvieron durante la brutal represión de enero en la lof en resistencia mapuche de Cushamen –podría decirse que aquello fue la antesala de la muerte de Santiago– continúan bajo proceso penal en Esquel, el gendarme Pelozo puede darse el gusto de organizar su mudanza en primavera.

Sin embargo, la compleja trama de encubrimiento podría resquebrajarse pese a la insidiosa actitud procesal de la fiscal federal, Silvina Ávila, y el movimiento en constante zigzag del juez con dedicación exclusiva, Gustavo Lleral. Veamos por qué.


Nuevas pericias

Al caer la tarde del jueves 2 de noviembre, este cronista reveló que el juez Lleral amplió las pericias informáticas sobre el teléfono celular del gendarme Echazú y el grupo de efectivos que bajó al río.

Para ello, Lleral dispuso que la División de Tecnología Aplicada de la Policía Federal Argentina (PFA) estudie los datos de “Geo Posicionamiento Satelital (GPS), que registren esos equipos entre las 11 horas y las 17:30 del 1 de agosto del presente año, sin perjuicio del horario propuesto por la titular de la acción penal. Que a sí mismo se plasme en un mapa los movimientos realizados por cada uno de los gendarmes en función de la geo-referencia detectada”. En el punto F del mismo dictamen, Lleral también ordenó que la PFA analice la actividad del celular de Echazú y la reinstalación de su aplicación de WhatsApp.

Según fuentes de la investigación, Echazú borró toda la actividad de su teléfono el 1 de agosto, los días previos y posteriores. Ahora los peritos de la Federal deberán dilucidar con quién habló, qué hizo y dónde estuvo. Por qué se trasladó junto al subcomandante Escola en la camioneta Ford Ranger de Gendarmería dominio OLW 237 con un bulto negro y conos naranjas en la caja. Esa misma camioneta fue fotografiada por la División Inteligencia de esa fuerza, repleta de materiales incautados dentro de la comunidad mapuche, pero a las 12:20 del 1 de agosto.

A las 12:39, casi 20 minutos después, el mismo vehículo estaba cruzado en la ruta 40 con cinco gendarmes uniformados, entre ellos, un oficial de alto rango.

Si bien la Fiscalía a cargo de Ávila, pidió el geo-posicionamiento de los celulares de los gendarmes sólo en el margen entre las 11:20 y las 12 horas del 1 de agosto, Lleral amplió el análisis hasta las 17:30. Pero la pericia no permitirá conocer dónde estuvieron esos gendarmes a las 15:23 del 2 de agosto, cuando el testigo Ariel Garzi llamó al celular con chip chileno de Santiago Maldonado y alguien atendió durante 23 segundos y cortó la comunicación. Esa pericia todavía está irresuelta. En la causa de hábeas corpus consta un estudio oficial de Telefónica de Argentina, que verificó la existencia de ese llamado, aunque aún resta saber en qué lugar se recibió y qué celulares estaban en esa zona.

El experto Ariel Garbarz, propuesto como perito de parte por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) –una de las querellas de la causa– afirmó que el llamado de Garzi fue captado por una de las tres antenas de Esquel. Al ser consultado sobre las pericias que envió a realizar Lleral sobre los teléfonos celulares de los gendarmes, Garbarz dijo que desconfía de la Federal y que los celulares son vulnerables y pudieron haber borrado y adulterado los datos de GPS de los sistemas operativos. “Lo mejor es que participen de la pericia los peritos de parte al igual que se hizo con la autopsia de Santiago”, propuso.

Pese a que estuvo a siete kilómetros del lugar donde desapareció y luego fue hallado muerto Maldonado, aún se desconocen las comunicaciones que mantuvo Pablo Noceti con los jefes de la Gendarmería el 1 de agosto. Los informes que esperan de la PFA sobre los celulares incautados a los gendarmes en las fojas 428 a 439 del expediente de desaparición forzada, sólo incluyen a “los zumbos”. Nada se dice de los comandantes y de Noceti.

Hay que recordar que apenas 24 horas antes de la represión en la lof donde fue encontrado muerto Santiago, el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad propició una cumbre represiva. Fue el 31 de julio en Bariloche junto al jefe de Gobierno de Chubut, Pablo Durán, y los máximos responsables de la Policía de Río Negro y de Chubut, más los representantes de las fuerzas federales en la región. ¿Qué se discutió? El riesgo para “la seguridad nacional” de la llamada Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) y la determinación del Estado para probar el presunto delito en flagrancia y reprimir a los mapuches. “Estamos dispuestos a empezar a terminar con este tipo de actividades del RAM. Van a ser detenidos y llevados a juicio por cada uno de los hechos que cometan –dijo Noceti el 2 de agosto–, que lo tengan claro porque eso es lo que va a ocurrir. Con el RAM no tenemos nada que dialogar, van a ir todos presos”.


Santiago estaba desaparecido

El joven estuvo en el corte del 31 de julio a las 18 horas a la altura del kilómetro 1848 de la ruta 40 en Cushamen. La Gendarmería comandada por Noceti y la ministra Patricia Bullrich lo sabía. De hecho, Santiago fue reconocido en el expediente por su familia, la comunidad mapuche, y sus amigos de El Bolsón.

La noche del 31 de julio al 1 de agosto fue la última vez en que se vio con vida a Santiago. La propia Gendarmería lo fotografió rodeado a la izquierda de una casilla mapuche dentro de la lof a la mañana siguiente.

¿Qué pasó a partir de entonces? ¿Dónde estaba Noceti cuando el grupo de gendarmes entró sin orden judicial a la comunidad mapuche? ¿Por qué se fue del lugar el comandante Héctor Méndez del Destacamento El Bolsón? ¿Méndez habló con Noceti desde Epuyén? ¿Por qué Noceti estaba parado justo en el casco de la estancia Leleque del magnate Luciano Benetton el mediodía del 1 de agosto?

Son respuestas que deberían aclarar Lleral y la fiscal Ávila, una representante del Ministerio Público muy afecta a proteger a los gendarmes y a ningunear las pruebas que reclama la familia Maldonado. Todo indica que Ávila anhela cambiar la carátula de desaparición forzada a muerte dudosa. Para ello espera las conclusiones de la autopsia de Santiago. Los medios oficialistas han diseminado todo tipo de hipótesis en la última semana. Se aprovecharon de la renuncia de la Procuradora, Alejandra Gils Carbó y dijeron que Santiago se ahogó. ¿En qué se basan? En presuntos estudios de la autopsia que todavía no conforman el expediente judicial.

Lo que no dicen es que Santiago no ingresó al río de vacaciones. Estaba ahí huyendo de un grupo de gendarmes que entró a los balazos. El escopetero Zoilán realizó más de 22 disparos de postas de goma. ¿A quién le disparó? ¿Dónde estaba Echazú cuando Santiago quiso regresar a los sauces que bordean la costa?

El juez Lleral tiene mucha tarea por delante. Va camino a cerrar la causa de hábeas corpus, luego de las testimoniales de los prefectos. ¿Pero qué dijeron los prefectos?
¿Acqua alta?

Este cronista y la Agencia Cadena del Sur con el periodista Sebastián Premici accedieron a la declaración testimonial completa del prefecto principal, Leandro Antonio Ruata, jefe del rastrillaje realizado en el río Chubut el 17 de octubre.

Ruata dijo que la profundidad del agua en la zona donde fue hallado el cuerpo de Santiago era de 1,30, mientras que en el anterior rastrillaje, el 18 de septiembre, la profundidad era de un metro, aproximadamente. Pese a ello, no hallaron ningún cuerpo en esa oportunidad. Y fueron dos veces al mismo lugar.

El cuerpo de Santiago fue encontrado después de 78 días, a sólo 70 metros de donde el testigo mapuche Matías Santana lo vio rodeado de gendarmes. El Gobierno, primero a través de Patricia Bullrich, y después con los funcionarios Daniel Barberis y Gonzaló Cané negó la existencia de Santiago y su presencia en la lof. ¿Por qué dijeron que se había “escapado” a Chile?

Ruata declaró que no estuvo en el peritaje del 5 de agosto. Pero sí participó en los rastrillajes del 16 de agosto y el 18 de septiembre, cuando Cané y el juez Guido Otranto plagaron con 300 efectivos de PFA, Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y Prefectura, la misma zona que fue peritada el 17 de octubre.

El prefecto Ruata dijo que llegó a la lof a las 7:30 con el juez Lleral y sus secretarios. Se habían encontrado antes en Cholila. Él llevó a 22 efectivos en tres vehículos para desplegar después dos balsas con 16 personas entre buzos y timoneles. Hubo tres timoneles en cada balsa y diez buzos en el agua para poder cubrir todo el ancho del río.



Estos son los extractos más relevantes de la testimonia de Ruata:

PREGUNTADO: ¿El río estaba igual a las veces anteriores?

CONTESTÓ: Que no, se encontraba con unos cuarenta centímetros más de altura de nivel respecto de las búsquedas anteriores. Aclarando que ello es una apreciación visual y subjetiva del deponente, al carecer de elementos o datos adecuados para formular en tal sentido una observación científica. Y además, con mayor turbidez. Todo lo cual modificaba la zona costera del río, aclarando, en relación a los rastrillajes anteriores.

PREGUNTADO: ¿En los anteriores rastrillajes pasaron por el punto de hallazgo del cadáver?

RESPONDIÓ: Que sí, que pasaron por ese sector sólo una vez el día 18 de septiembre del corriente año.

PREGUNTADO: ¿Había agua antes y en el momento del rastrillaje en el sector del hallazgo?

CONTESTÓ: Que sí, que habría a tenor de lo respondido anteriormente, un metro aproximado de agua el día 18 de septiembre dado que el día del rastrillaje en que se encontró el cuerpo sin vida, habría un metro con cuarenta centímetros aproximadamente.

PREGUNTADO: ¿Cuáles eran las condiciones del río (visibilidad – movilidad) del día del hallazgo y condiciones del río en los rastrillajes del 5 y 16 de agosto, así como del 18 de septiembre? En el mismo sentido si puede describir las condiciones meteorológicas.

CONTESTÓ: Aclara que el declarante no estuvo en el rastrillaje del día 5 de agosto del año en cuestión, por lo tanto se va expresar en relación a los restantes. Que tanto el 16 de agosto como el 18 de septiembre las condiciones de visibilidad del agua eran buenas y la corriente promedio de tres a siete nudos, existiendo esas diferencias en función de las características del río, en el sentido que hay mayor velocidad del agua cuando disminuye la profundidad. La del 17 de octubre igual en cuanto a la velocidad de la corriente, pero con mayor turbidez, producto de mayor sedimentación en suspensión en el agua.

PREGUNTADO: Si podría indicar la profundidad del lugar del hallazgo del cadáver.

CONTESTÓ: Que aproximadamente un metro con treinta o cuarenta centímetros, apreciado desde la costa y coincidente con lo informado por personal a su cargo que estaba en el lugar.

PREGUNTADO: Si desde la costa era visible el cuerpo.

RESPONDIÓ: Que sí.

PREGUNTADO: ¿El cuerpo se encontraba enganchado con ramas al momento del hallazgo?

CONTESTÓ: Según le informa el Oficial Mussin y los buzos del lugar, estaba próximo a una rama sin que me precisaran si estaba enganchado o no. El declarante visualmente desde la costa no pudo apreciar esta circunstancia.

PREGUNTADO: ¿El cuerpo se encontraba trabado con raíces al momento del hallazgo?

RESPONDIÓ: Que no lo puede precisar.

PREGUNTADO: ¿Se tuvieron que cortar ramas para removerlo del lugar?

CONTESTÓ: Que sí, en la costa para ingresar la balsa. Que una vez en el agua, cortar y correr algunas ramas para acceder balsa y buzos hasta donde se hallaba el cuerpo. Que no puede precisar dado su posición y desde la costa siendo ya de noche, si para tomar el cuerpo debió cortarse ramas.

PREGUNTADO: ¿De qué forma lo sacaron de río?

RESPONDIÓ: Que desde la costa pudo observar que los buzos con colaboración del personal que se encontraba en la balsa, lo colocaron en un bolsa para cadáveres, la cual luego fue colocada sobre una camilla rígida de madera y después trasladada por tierra hasta la ambulancia, distante a unos cuarenta metros aproximadamente de la costa.

PREGUNTADO: ¿Quiénes iban en dicha balsa?

RESPONDIÓ: El Dr Incháurregui, otro que cree que era médico de la Policía Federal y otro perteneciente a la unidad criminalística de la Policía Federal, que filmaba por requerimiento del Juez. No pudiendo precisar si había alguien más.

En tanto, el prefecto Juan Carlos Mussin, segundo a cargo del rastrillaje y quien le avisó por VHF a Ruata del hallazgo del cuerpo a las 12:25 del 17 de octubre, aclaró que no había pozos en la zona: “Cabe aclarar que en este punto el río no presentaba remolinos. En otras zonas del río sí se aprecian remolinos y la profundidad puede superar los dos metros. Por ejemplo, río abajo, anterior al puesto El Quemado, se apreció un pozo, que el día 18 de septiembre no superaba los dos metros, pero en esta oportunidad, y debido a la turbiedad del agua, teníamos previsto que cuando lleguemos allí, efectuaríamos un buceo por el mismo, lo que no se hizo”.

¿Por qué se difundieron imágenes del cuerpo de Santiago? ¿Quién las difundió? Esto dijo Ruata ante el juez:

PREGUNTADO: Si el informe correspondiente a la diligencia de rastrillaje del día 17 de octubre del presente año, que elevó al Tribunal en el día de ayer mediante oficio, fue comunicado anteriormente a alguna otra autoridad y en tal caso a quién, precisando la fecha.

RESPONDIÓ: Que sí. A la Sra Fiscal en el día de ayer, y a la Dirección de Operaciones de la Prefectura Naval Argentina el sábado 21 del presente mes y año. Que dicha Dirección tiene entendido que lo eleva al Ministerio de Seguridad de la Nación y donde se informa la totalidad de actividades operativas.

PREGUNTADO: Si dicho informe se hizo conocer a los medios de comunicación.

RESPONDIÓ: Que no de mi parte, que en los tres casos (Juzgado, Fiscalía y Dirección) se entregó en sobre cerrado y en mano de una persona responsable de dichos organismos.

Lo cierto es que en Esquel sospechan de un forense local, que al salir de la Morgue, asintió con la cabeza mirando a los periodistas que hacían guardia para saber la identidad del cuerpo. Ruata aclaró que la misma información la envió a sus jefes en Prefectura y a la Fiscalía. El periodista Ricardo Ragendorfer advirtió el sábado aquí que la fiscal Ávila habría realizado un parte diario para el Ministerio de Seguridad. ¿Entonces, quién hizo circular la foto del cuerpo de Santiago? Otra pregunta para Lleral.

El buzo que encontró el cuerpo de Santiago el 17 de octubre fue el suboficial de Prefectura, Rodolfo José Altamirano, quien extrañamente no coincide con su superior sobre la profundidad del río. Repasemos los aspectos fundamentales de su declaración:

“Habrá hecho unos 800 metros aproximadamente, apreció un bulto en el margen derecho, creyó que era un tacho con ropa. Con el Cabo Primero López, Jorge, como era dificultoso, para que lo acompañe a llegar al lugar, porque había una corriente complicada para llegar al lugar, más el tema ramas. Se acercó nadando con él, tomándose de ramas, troncos, raíces. Intentó pararse cuando llega al bulto, pero no hizo pie. Por lo que se apoyó en una rama, parado en una rama ni siquiera hacía pie con las aletas que tenía puestas, no lograba tocar el fondo. Aclara que mide un 1.70 de altura y las aletas tienen un largo de 30 cm. Llega al bulto y lo toca y ahí corrobora que era un cuerpo. Tocó la parte que flotaba, la de la espalda. López estaba junto al dicente, pero él fue el único que tocó el cuerpo. López hizo las mismas maniobras que el declarante para sujetarse. Le dice a López que se mantenga alejado y observó al Cabo Segundo Montaña que estaba en el margen izquierdo y le hace señas y cruza el río hacia el lugar, le dice que quede con López manteniendo una distancia para no modificar el lugar del hallazgo, para poder comunicar o informar al Oficial Ppal Mussin que estaba en una balsa. Visualiza a Mussin y le hizo señas con las manos para que se acercara. Llega con la balsa que tripulaba el binomio, se logra colocar a cierta distancia y la orden de Mussin fue la de preservar el lugar del hallazgo. De ahí se procede a realizar una filmación, el Ayte de Segunda Ponce la llevó a cabo. Se avisa al Sr Ruata que llegó a los diez minutos con S.S. Se ordena que todos salgan del agua y a partir de allí quedó como consigna con el Ayte de Segunda Ponce. Estuvo de consigna una o dos horas para resguardar el sitio, después tuvo lugar el relevo. El cuerpo estaba a unos siete metros aproximadamente de la orilla del río. Que el cuerpo estaba apoyado sobre una rama, no agarrado. Recostado sobre una rama en la parte lateral del torso, lado izquierdo, boca abajo. El cuerpo se encontraba cruzado hacia la costa, la cabeza apuntando hacia la costa. Aclaró que cuando llegó al cuerpo estaba recostado sobre una rama”.

PREGUNTADO: Por la Sra Fiscal si la posición del cuerpo tenía que ver con la corriente del río.

RESPONDIÓ: Que no lo puede decir pero que en ese lugar no había corriente.

PREGUNTADO: Cuando sale del río, ¿cómo lo hace?

RESPONDIÓ: Que nadando recién hizo pie en la orilla.

PREGUNTADO: A qué distancia estaba del cuerpo cuando se paró en la orilla.

RESPONDIÓ: Que a unos siete metros. Hasta no llegar a la costa no atinó a pararse. Era más fácil para el dicente estar en posición de plancha que pararse. No era sólo más fácil sino que más seguro. Aclara que no puede decir si había declive en el fondo del río o en esa zona por lo que dijo anteriormente, de que estaba en posición de plancha.

Altamirano respondió a la fiscal y al juez Lleral que el 17 de octubre el río Chubut estaba más crecido y los márgenes se habían “ensanchado” con respecto a “los anteriores rastrillajes”.

Si en agosto y septiembre había menos agua y menos corriente, ¿por qué ninguno de los 300 efectivos que actuaron al mando de Otranto el 18 de septiembre encontraron el cuerpo de Santiago? Ese día estuvieron 12 horas en la lof, precintaron al testigo Santana, allanaron dos viviendas de la comunidad mapuche Vuelta del Río (lindera con la lof) y bajaron con tropas especiales con helicópteros artillados. Fue el último espectáculo de Otranto.

El cuerpo fue hallado a siete metros de la costa en línea recta a la casilla donde Santiago fue fotografiado por última vez con vida por la propia Gendarmería. Se podía ver desde una loma pasando las vías de La Trochita. Así lo confirmaron Sergio Maldonado y su pareja Andrea Antico. La abogada de la familia, Verónica Heredia, estuvo una semana antes en el mismo lugar y no había absolutamente nada.

Las conclusiones de la autopsia de Santiago determinarán los pasos del Lleral. En ese mar de versiones de gendarmes, con sus jefes políticos ansiosos por propiciar la lapidación de la familia Maldonado. Nada proclaman sobre los agravantes de un potencial homicidio, según establece el Código Procesal Penal.

Con Facundo Jones Huala a punto de ser extraditado a Chile, señalado por la Sociedad Rural Argentina, Joe Lewis y Benetton. Con un país inmerso en una nube de odio impuesta desde el Ministerio de las Rejas de Comodoro Py.

Continuará.

@jotaalonso

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