expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Los últimos pasos de Santiago Maldonado ~ ¿Quién mató a Santiago?

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domingo, 29 de octubre de 2017

Los últimos pasos de Santiago Maldonado

Matías Santana fue uno de los siete mapuches que huyó junto al joven tatuador de la represión de la Gendarmería. Su testimonio ante la Justicia es clave e incluye un croquis, al que tuvo acceso este diario, que detalla cómo se movieron los uniformados.
Por Sebastián Premici


Matías Santana junto al croquis que hizo al brindar su declaración ante la Justicia.

Desde Esquel

Santiago Maldonado y los otros siete peñis iniciaron su agónica carrera hacia el Río Chubut a las 11.32 del 1º de agosto. Los gendarmes, que ya estaban disparando hacia dentro de la Pu Lof en Resistencia Cushamen desde las 11.21, no les dieron tregua. El escopetero Aníbal Cardozo, ubicado dentro del territorio, tiroteaba con su Batan antitumulto, acompañado de Orlando Yucra, que portaba un chapón de escudo. De repente, la Ford Ranger OLW 237, conducida por Andrés Ahumada, cruzó por delante de Yucra y avanzó hacia la pendiente que da al río. Hubo un primer pelotón de nueve uniformados que corrieron desaforadamente hasta llegar a la costa, divididos en dos grupos, uno de tres y otro de seis. Santiago Maldonado se enfrentó a ellos en su huida. Luego ingresó el Eurocargo conducido por Lucio Buch y detrás un segundo pelotón de gendarmes. A partir de las declaraciones testimoniales de Daniel Gómez, Juan Carlos Pelozo, Darío Zoilán, y Yucra, PáginaI12 pudo reconstruir los movimientos de estos gendarmes hacia la vera del río donde fue encontrado el cuerpo de Santiago Maldonado. También fue clave para esta reconstrucción el testimonio de Matías Santana, quien dibujó un croquis con los últimos pasos de Santiago sobre el río y cuya imagen es reproducida en esta nota.

La clave del testimonio de Santana fue la ubicación que ofreció tanto de los gendarmes como de Santiago Maldonado, tal como consignó PáginaI12 la semana pasada. En la imagen que acompaña esta nota pueden verse algunos de esos puntos que describen la huida del propio Santana, el joven tatuador y un tercer peñi.

La cacería comenzó a las 11.33. Sin embargo, la Gendarmería no registró ninguna imagen del momento en que la Ford Ranger OLW 237 tomó la delantera y llegó hasta el río. Uno de los responsables de registrar todo era Yucra, quien le entregó su cámara de fotos a la gendarme Carmen Saldaño. Ella sólo registró el ingreso del segundo pelotón y del Eurocargo. Pero antes habían avanzado dos grupos que llegaron a dos puntos diferentes del río, separados entre sí por 30 ó 50 metros.

“Voy derecho y me dirijo hacia el río. Me encuentro con la pendiente, bajo cayéndome. Siempre tuve la escopeta (que no le funcionaba). Y me acerco al borde. De esa parte fui el primero en llegar. Como había sauces, tupidos, muchas ramas, había que ver bien. Empiezo a mirar abajo y veo a uno que estaba pasando. Llega (Daniel) Gómez y le digo ‘allá están en el agua’. Luego llega Vera y el cabo primero Fernández”, sostuvo en su testimonial Juan Carlos Pelozo. Según la declaración de Gómez, Pelozo gritó “tenemos a uno o ahí hay uno”.

Según su relato, realizado el 12 de septiembre en el juzgado federal de Esquel, Pelozo observó cómo dos personas lograban cruzar el río y también pudo observar los caballos. Según esta descripción, el escopetero estuvo a la altura de la zona 1 marcada por Santana. Cuando llegó Vera, según la testimonial de Gómez, intentó desabrocharse la campera para tirarse al río pero recibió la orden de no hacerlo. Pelozo también pretendió tirarse al agua. “Mis compañeros me dicen no te tires”, sostuvo.

¿Por qué hubo dos gendarmes que quisieron tirarse al río? ¿Para qué? Ni el ex juez de la causa, Guido Otranto, ni la fiscal Silvina Ávila le preguntaron durante su testimonial por qué querrían tirarse. Por otro lado, si bien no hubo ninguna testimonial que sostuviera que los uniformados se metieron en el agua, tampoco hubo registros fotográficos que permitieran corroborar si alguno de ellos se mojó o no.

Los gendarmes Pelozo, Segovia, Vera, Ramos, Fernández y Gómez estaban ubicados a la altura del punto 1, marcado en el croquis elaborado por Santana. Por la declaración del mapuche, se sabe que Santiago ingresó al río para cruzarlo –por el punto señalado– y al no poder hacerlo (“no doy más”, les dijo a los peñis) regresó hacia la costa.

Los otros gendarmes, ubicados sobre el punto 3, narraron una secuencia similar: vieron a un manifestante sobre la línea de sauces pero con otros datos que hacen relevante al contexto de la cacería.

El punto 3 es el lugar donde, según Santana, un grupo de uniformados se encontró con Santiago. En su narración ante Otranto, Santana afirmó que fueron tres gendarmes los que capturaron a Maldonado y que él pudo ver parte de esa secuencia en el momento en huía con su caballo. A partir de la reconstrucción realizada por PáginaI12 en base a las testimoniales de los uniformados, esos tres gendarmes fueron Darío Zoilán (escopetero), Orlando Yucra y Emmanuel Echazú.

“Cuando llego a la bajada me tropiezo, se me cae el chapón (que usaba de escudo) y ahí me voy más a la costa del río. Veo varios gendarmes, había un grupito a mi derecha (a la altura del punto 1). Veo un masculino metido en el agua (mitad del cuerpo), vi la silueta que avanzó hasta la otra orilla. Miro para ver si había otro escondido y hacia mi derecha, a 30 metros, estaban Pelozo y Vera”, sostuvo Yucra, quien pudo escuchar cómo otros uniformados le decían a Vera que no se tire al río.

Zoilán realizó un disparo desde la parte de arriba de la pendiente y otro a unos metros antes de llegar al agua. Disparó porque había visto una silueta sobre el río, según su testimonial. El escopetero llegó al cauce luego de disparar dos veces y se encontró con Echazú, a quien describió con una “marquita como un puntito, como si se hubiera rasguñado con una rama” en su pómulo. “¿Qué te pasó?”, le preguntó Zoilán. “No, nada, nada, no sé”, respondió Echazú.

La imagen del subalférez Echazú subiendo desde el río es de las 11.40. Un minuto antes hay una fotografía de Gendarmería donde se observan tres uniformados sobre la pendiente, casi por llegar al río –Matías Santana habla de la pendiente como un pequeño cerro–, como observando un punto fijo y arriba hay otros dos uniformados. Una de esas personas podría ser Pablo Escola, el segundo jefe del Escuadrón 36, quien estuvo a cargo de la represión por la ausencia de Fabián Méndez, quien todavía no brindó suficientes explicaciones de por qué se fue de la ruta nacional 40 minutos antes de que se dispusiera el ingreso ilegal al territorio mapuche.

Cuando suben la pendiente, Echazú y Zoilán se encuentran al pie del Eurocargo. Luego, según narró Gómez, Echazú y Escola hablan entre ellos. En un momento, a Gómez le llega una orden para ir hacia la Comisaría de Leleque, donde habían detenido a Soraya Maicoño, Neri Garay y Daniel Hernández Huala. Gómez quiso consultarlo con Escola. “Estaba como dudando de la situación”, sostuvo Gómez. Entonces llamó a Méndez para ratificar la orden que había recibido.

¿Cuál era la duda de Escola? ¿De qué hablaba con Echazú? El subalférez fue el responsable de elaborar el acta de la represión, en soledad, encerrado en la Ford Ranger OLW 237, como consignó el informe del Centro de Reuniones de Informaciones, publicado por este diario. Tanto Escola como Echazú se movieron minutos más tarde en la Ford Ranger, el primer vehículo en ingresar al territorio y dar inicio a la cacería, tal como narró Yucra. Esa es la misma camioneta que describió Santana, ubicada sobre la ruta 40, cerca del cruce a El Maitén, con un bulto negro en su caja.

El punto 2 de la imagen fue descripto por Santana como el lugar donde iban habitualmente a buscar agua. El cuerpo de Santiago Maldonado fue encontrado a metros de allí, río arriba de donde sucedió la represión, y en línea recta a la casilla de guardia. Hasta el momento no se sabe por qué Santiago no pudo cruzar y tuvo la necesidad de volver. Es verdad que le tenía miedo al agua, aunque en ese sector el río no era profundo (un metro como mucho) y tampoco había pozones, como sostuvo el prefecto Leandro Ruata ante el juez Lleral.

Los nueve gendarmes que llegaron a los dos puntos descriptos en esta nota, ¿vieron a Santiago? ¿Qué hicieron o qué no hicieron con él? ¿Por qué hubo al menos dos gendarmes que quisieron tirarse al río y recibieron la orden de no hacerlo? ¿Cómo incidió la represión de la Gendarmería en la muerte de Santiago? ¿Por qué el Gobierno negó siempre la existencia de Maldonado dentro del territorio mapuche, a pesar de contar con los registros fotográficos de la propia fuerza? Estas preguntas son parte del contexto –los hechos– que está investigando Lleral en el marco de la causa por desaparición forzada.

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