expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Ariel Garzi: “Me decían ‘pendejo de mierda, ¿qué hacés con los mapuches?’” ~ Mensajero Digital

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domingo, 1 de octubre de 2017

Ariel Garzi: “Me decían ‘pendejo de mierda, ¿qué hacés con los mapuches?’”

Amigo de Santiago Maldonado y testigo clave en la causa, tuvo un llamado de 22 segundos que el juez Otranto omitió. Antes había sido detenido por la Policía y sufrió un simulacro de fusilamiento.


Por Alan Gerónimo@Gero_chamorro



Foto: Viojf / Revista Cítrica

Ariel tuvo cambios bruscos, de un día para otro la ministra de Seguridad Patricia Bullrich en la interpelación que le hicieron en el Senado de la Nación lo nombró. ¿Por qué lo nombró? No fue otro motivo que la desaparición forzada de Santiago Maldonado por parte de la Gendarmería Nacional.

Ariel Garzi de 26 años es artesano, radicado en el Bolsón, se tenía la presunción que estaba bajo la protección del programa de "testigo protegido" por la información clave que había brindado al juez que por aquel entonces llevaba la causa, Guido Otranto.

En diálogo con La Izquierda Diario Ariel explica que toda esta persecución hacia su persona, las detenciones arbitrarias y el simulacro de fusilamiento que sufrió no fueron de un día para otro.

Además relata la escalada represiva tanto para la comunidad del Pu Lof en Resistencia de Cushamen en el reclamo de sus tierras ancestrales, como así también para los que decidían apoyar la justa causa de la liberación del lonco Facundo Jones Huala.

“Mi relación con la comunidad la empiezo desde que llegué a El Bolsón. El 10 de enero en una represión que sufrió la comunidad, estaba la orden para liberar las vías donde había un corte realizado en el viejo expreso de ‘La Trochita’, ese día había un despliegue de más de 250 efectivos de Gendarmería, escuadrones del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) y mucho policía de civil. Nosotros éramos seis personas cortando las vías que pasan por la comunidad. En la represión sufrí impactos de balas de goma, a algunos nos pasaron por arriba con los caballos. Yo quedo detenido y de ahí nos llevan al escuadrón de Gendarmería, después nos trasladan al Penal 14 de Esquel donde estuve seis días preso. La orden la había dado el juez Guido Otranto”, empieza su relato.

Ariel prosigue: “Sufrí hostigamientos del 10 de enero hasta el 1 de agosto, varias veces me ha parado la Policía tratándome de ‘indio tira piedra’. Me decían ‘pendejo de mierda ¿qué haces con los mapuches?’ El hostigamiento más fuerte que tuve fue un simulacro de fusilamiento. Me levantaron a la salida de un bar en una camioneta Ford Ranger tres oficiales masculinos, me suben en un simple control de rutina y arriba de la camioneta me empiezan a golpear queriéndome sacar información sobre la RAM, de Facundo Jones Huala, si tenía información de un incendio que se había producido en Bariloche, cosas las cuales desconozco. Como vieron que a los golpes no me podían sacar información, el efectivo que iba conmigo atrás saca un revolver, me lo apoya en la sien izquierda y me gatilla cuatro veces”.
Ariel y Santiago

“Yo era amigo de Santiago, desde que llegó él a El Bolsón a principios de abril empezó la amistad. Era un buen pibe loco, tenía 28 años, tatuaba, era vegano. Cambiaba trabajo por comida, hacia changas para vivir. Era muy solidario, cuando estuvo en Chile estuvo solidarizándose con las huelgas de los pescadores”, manifiesta Garzi sobre Santiago.

Ariel sigue: “Todas las veces que nos veíamos, no nos preguntábamos mucho por el pasado, nos enfocábamos más que nada en el presente. Yo soy una persona que no interroga por el pasado de las personas y él tampoco. Él tomó conciencia de lo que yo había vivido el 10 de enero. Apoyaba la lucha de la liberación de Facundo Jones Huala y la recuperación de las tierras ancestrales mapuches, teníamos el mismo pensamiento y cada vez que nos veíamos hablábamos de esto, de la lucha de los pueblos originarios y de las represión que vienen sufriendo por parte del Estado”.

“Hablábamos y sacábamos las conclusiones de que acá lo que viven las comunidades mapuches es una cacería. Como dije el 10 de enero eran 250 contra 6, imaginate lo que fue, el 1 de agosto donde desaparecen a Santiago también fue una cacería. Lo que el Estado está queriendo hacer es aniquilar a las comunidades mapuches en beneficio de terratenientes extranjeros que lo único que quieren hacer es seguir comprando tierras acá para que en un futuro hacer el negociado de la minería y matar a la tierra. Quieren matar a la gente que vive ahí y luego quieren matar a la tierra”, sentencia.

Además relata que: “Con la familia de Santiago hablamos. Con Sergio hace un tiempo que no nos podemos comunicar, la última vez que hablamos, conversamos dos minutos y los dos quebramos en llanto por la impotencia”.
22 segundos claves ignorados por Otranto

“A mí me avisaron que Gendarmería iba a reprimir en la comunidad. Yo en ese momento no me pude acercar, la gente con la que estaba no me dejó acercarme por el tema de la causa anterior, la del 10 de enero. Tenían miedo de que me agarren y me guarden un tiempo largo. El 1 de agosto a la tarde me enteré de que se habían llevado a una persona, no sabía que era Santiago en ese momento”, narra Ariel.

Video: Leandro Antiman mapuche fotógrafo, Cátedra Libre de Pueblos Originarios UNPSJB

Siguiendo el relato Garzi dice que: “El día 2 me mandan una foto por WhatsApp de una persona que Gendarmería se había llevado, es ahí donde lo reconozco a Santiago. A las 15:23 lo primero que atine a hacer es a llamarlo por teléfono, no me pregunten por qué lo hice. Como sabia que se lo había llevado Gendarmería sabía que no había ninguna chance de que me atienda, no sé por qué tuve el impulso de llamarlo”




Ariel prosigue: “Al cuarto tono de la llamada me atienden durante 22 segundos. Lo empecé a llamar por ‘Brujo’ como le decíamos nosotros. Lo llamé un par de veces hasta que empecé a sentir pasos fuertes, era como un lugar vació con eco y con pasos similares a los de botas. Ese sonido lo reconocí porque el 10 de enero estuve en la celda de castigo y se escuchaban cuando venían caminando los gendarmes. En el momento que me rescato de eso, empecé a insultar a los milicos, a los gendarmes. Llegado los 22 segundos me cortan la llamada. Inmediatamente volví a llamar y ya el teléfono me daba apagado. Durante dos días intenté llamar y me daba apagado el teléfono”.

“El lugar pudo haber sido una habitación vacía, pudo haber sido una casa con pisos de madera que haga retumbar más el sonido. Lo primero que se me viene a la cabeza es la celda de castigo, pero todos sabemos que no hay registro de que haya estado en ninguna cárcel, ni en ninguna comisaría”, detalla.

Ariel sin titubear empieza a detallar con lujos de detalles el destrato por parte del Poder Judicial que encubre sistemáticamente el actuar de la Gendarmería Nacional, en ese momento todavía estaba a cargo Guido Otranto quien posteriormente fuera desplazado: “El lunes 7 de agosto me acerco al Juzgado Federal de Esquel a presentar la prueba de la llamada y declaro todo esto frente al juez”.

“Al principio de la declaración Otranto me dijo que me quede tranquilo, que iba a quedar bajo el título de ‘testigo con identidad reservada’ para resguardar mi integridad. Declaré todo lo que estoy contando, le mostré la captura de pantalla de la llamada del celular, se la di y eso fue lo que quedó como prueba”, relata.

Increíblemente Garzi cuenta la exposición en cadena nacional a la que quedó expuesto: “Acto seguido la ministra de Seguridad Patricia Bullrich me expone en una conferencia de prensa en el Senado de la Nación cuando fue interpelada. Esto fue una semana y monedas después de mi primera declaración”.
Quiero que me devuelvas a mi amigo

“El lunes 7 de agosto fui a llevar la declaración de la llamada. Ese día Otranto me pide si puedo llevar una prenda de Santiago para que los perros hagan el rastrillaje. El martes 8 cuando voy a llevar un buzo, levanto la cabeza y veo una gigantografia con la cara de Santiago ofreciendo medio millón de pesos de recompensa por datos sobre su paradero, imaginate como entré de conmocionado”, manifiesta Ariel.


Foto: Joaquín Díaz Reck


“Entro al juzgado, dejo el buzo y en el pasillo me encuentro al juez Otranto con su secretaria. Le digo muy respetuosamente, ¡Encima fui respetuoso!: ‘¿disculpe señor juez desde cuando salió la recompensa?, el me responde: ‘hoy a la mañana Nación nos habilitó la recompensa para Santiago ¿Por qué Garzi, le interesa la plata?’ Yo me lo quedé mirando con una cara de dolor, odio, de repugnancia, de todo y le dije: ‘no, no quiero la plata yo, quiero que me devuelvas a mi amigo’. Ahí me largó una sonrisa soberbia y se metió dentro de una de las oficinas”, revela.

“Yo creo que esa sonrisa me la hizo para basurearme. Imaginate que es el mismo juez que tiene la causa del 10 de enero donde yo caigo preso, así que mucha amistad no hay entre nosotros. Otranto está apartado del caso Maldonado, pero supongo que seguirá en funciones con la causa de ‘La Trochita’ hacia nosotros”, reprocha indignadamente Ariel, no solo sufrió apremios por parte de las fuerzas represivas, el poder judicial se le reía en la cara.

Ante esta situación Ariel comenta que “a Otranto le realizo una denuncia penal por mal despeño como funcionario público, por no haber actuado de manera inmediata con una prueba tan fuerte como es la de la llamada que hasta el día de hoy es una de las pruebas más fuertes que tenemos para saber qué pasó con Santiago. Después por haber roto el secreto de sumario y haber expuesto la identidad de un testigo que tenía la protección de testigo con identidad reservada”.
Cambio de juez

“El día 25 de septiembre tuve que ir a la Fiscalía de Bariloche por el tema del hostigamiento que sufrí desde el 10 de enero. Se ve que a raíz de que presenté la denuncia lo derivaron a la Fiscalía de Bariloche que es donde corresponde que esté la causa por que antes estaba también en la Fiscalía de Esquel bajo la órbita de Otranto. Yo pienso que a raíz de que fue tan pública la denuncia, a Otranto no le habrá quedado otra que empezar a sacarse problemas de encima. Por eso habrá tomado la decisión de pasar la causa a Bariloche. En realidad es un problema bastante grande ¿no? Que yo siendo un testigo y demás, esté sufriendo ese hostigamiento por parte de la policía, no le juega mucho a su favor”.

Increíblemente manifiesta que “todavía estoy esperando que me llamen por lo de Santiago, desde que desapareció nunca más me volvieron a llamar, ni a tomarme declaraciones ni nada. Esperemos que con el cambio de juez cambie algo, yo mucho no lo conozco, no tengo referencias de él, pero por lo que me dijeron es muy amigo de Das Neves, eso me hace un poco de ruido, pero bueno, por lo menos lo primero que hizo fue comunicarse con la familia de Santiago. Eso a como venía la mano es una buena señal”.
Si me preguntás, fue Echazú

La charla sigue, los tópicos de conversación van cambiando hasta que en un momento se empieza a hablar de la convivencia entre Estado – Poder Judicial – Aparato represivo del Estado, sobre esto Ariel hace la primera reflexión.

“Hablando mal y pronto es una mierda viejo. Es increíble cómo están ocultando pruebas, como están queriendo ensuciar el nombre de Santiago, de su familia y el nombre de todos los testigos que nos estamos presentando tanto de la comunidad mapuche, o como el mío que yo no soy mapuche”, empieza.

Luego prosigue: “Fijate en las declaraciones de Otranto, hasta el último día que estuvo en la causa estaba empecinado con que Santiago se había ahogado en el río cuando los mismos buzos tácticos que él mandó dijeron que es imposible que se haya ahogado o que se lo haya llevado la corriente. Ya es alevosa la manera de cómo quieren encubrir todo esto, ya no me genera ni odio, ni bronca, es más, las últimas declaraciones de Otranto me causaron gracia, cualquier persona que tenga un poquito de conciencia y sea un poco inteligente simplemente leyendo las declaraciones de los gendarmes te das cuenta de lo que pasó”.


Echazú herido


Sobre el actuar de la Gendarmería Nacional dice: “Es impresionante como se contradicen, por ejemplo el gendarme Echazú, el que aparece en las fotos lastimado. Primero dice que fue herido antes de entrar al Pu Lof y que por eso mismo dieron la orden de ingresar a reprimir, dijo también que nunca había tenido contacto con manifestantes y que nunca había llegado a la rivera del río. Después en otra declaración dice que él fue agredido dentro de la comunidad y que tuvo conflicto con uno de los manifestantes en la orilla del río y hay una foto de Echazú de él solo subiendo del río con una escopeta en la mano”.


Echazú subiendo del rio con escopeta en mano


“Esa escopeta no es reglamentaria para Gendarmería en ningún tipo de operativo, es cacha de madera, toda arma de Gendarmería tiene que ser negra. Yo estuve hablando con la gente de la comunidad, estuve hablando con uno de los peñis que lo quiso ayudar a Santiago a cruzar el río”, detalla.

“En el momento Santiago decide volverse, porque no sabía nadar y sentía que estaba demorando al peñi. El peñi cuando cruza el río escucha a los gendarmes decir ‘quedate quieto, quedate quieto’, ‘tenemos a uno’. A los pocos segundos escucha un escopetazo”, precisa Ariel.

Ante todo esto Garzi reflexiona: “¿Qué es lo que yo supongo? Ya que viví una experiencia similar y sé cómo se manejan, a Santiago lo fusilaron, es así de simple. Este es mi punto de vista personal: a Santiago lo fusilaron a la orilla del río y si me preguntás quíen fue, el nombre es el Sargento Echazú”.
El 1 de octubre a copar las calles

“Noceti, Bullrich y Macri la van a pagar, se metieron con mi amigo, con mi hermano, yo no me puedo quedar con los brazos cruzados viendo como a él lo desaparecieron de una manera tan injusta y que se salgan con la suya”.

Ariel perdió un amigo, un hermano, alguien con él compartía los días entre medio de las montañas. Él, como la familia no sabe dónde está Santiago, pero tiene la certeza de que a Maldonado se lo llevó la Gendarmería Nacional y que ésta tiene la complicidad del Gobierno Nacional, ante el dolor inmenso de perder un ser querido, Ariel no toma la lucha como individual, por eso hace el siguiente llamado:

“Le quiero decir a la gente que salga a la calle. Ojalá que a dos meses de la desaparición de Santiago salga toda la gente para exigir la verdad. Salga a pedir justicia, no se puede creer el retroceso que estamos viviendo, estamos volviendo a vivir otra dictadura prácticamente”.

Y para finalizar dice: “Estamos hablando de Santiago, que además de ser mi amigo, es un desaparecido en democracia y la complicidad que tiene el Estado en todo esto es encubrir esta desaparición forzada, como la ministra de Seguridad que está todo el tiempo encubriendo y justificando a la Gendarmería cuando todo el mundo ya sabe que a Santiago lo desapareció Gendarmería”.

La charla termina por mensajes, Ariel dice “no vamos a parar hasta encontrarlo y que se sepa la verdad” desde La izquierda Diario le respondemos: Nosotros tampoco.

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