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pino

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jueves, 22 de junio de 2017

Bariloche, la única sin bicisendas

La única ciudad de la región sin bicisendas

Dina Huapi, Villa La Angostura y El Bolsón las disfrutan hace tiempo, pero Bariloche no ha pasado de anuncios, compromisos y ordenanzas que no se cumplieron.


Crear conciencia sobre el respeto a los ciclistas es uno de los objetivos de las agrupaciones. (Foto: alfredo leiva)

Basta con recorrer las rutas de acceso o las avenidas principales de cualquier localidad cercana como Dina Huapi, Villa La Angostura y El Bolsón para comprobar que el auge de las bicisendas se instaló hace tiempo a esas latitudes. Bariloche, en cambio sigue invicta.

A pesar de los anuncios, de los compromisos y de las ordenanzas que establecieron obligaciones y hasta un presupuesto específico, todavía no existe en la ciudad un solo circuito exclusivo para ciclistas.

Hace apenas un mes el municipio difundió los “avances” en la realización de la llamada “bicisenda del este”, que correrá paralela a la calle Modesta Victoria, entre los barrios Las Chacras y Costa del Sol.

Subrayó aquella vez que el intendente Gennuso había dado “expresas instrucciones para que se agilicen los trabajos”.

El voluntarioso texto refería que “serán 4,5 km del mejor recorrido para bicicletas entre la más maravillosa flora nativa par el disfrute del deporte, la recreación y la vida sana” de barilochenses y turistas.

En realidad la iniciativa no responde a ninguna planificación oficial sino al impulso de un vecino del lugar, que logró entusiasmar a otros y también involucró al municipio.

Una larga historia

El reclamo por la construcción de bicisendas comenzó hace más de 17 años. Con ese fin fue convocada en marzo de 2000 una primera “bicicleteada familiar”, a la que concurrieron más de 1.000 personas. Dos años después se aprobó la ordenanza que creó “el sistema municipal de bicisendas” y ordenaba la realización de un concurso de ideas-proyecto para diseñar itinerarios. La norma permanece incumplida y nunca fue derogada.

El clamor recobró impulso en marzo de 2014, luego de la muerte de Pablo Ramos, un fanático de la bici que fue atropellado por un auto cuando pedaleaba por la avenida Bustillo.

Al calor de esa movilización surgió la organización Bicicletas por la Vida, que realizó campañas de difusión y planteos formales ante los gobiernos de turno, con escuálidos resultados.

El gobierno nacional puso el foco en el tema y llegó a licitar y adjudicar la construcción de una bicisenda recreativa en el Circuito Chico.

Las obras comenzaron a mediados de 2015 (en plena campaña electoral), pero con el tiempo perdieron impulso y quedaron en la nada.

La exintendente María Martini inauguró en agosto de ese año la “bicisenda de la calle Esandi”, que en realidad no era tal sino un carril recortado a la calzada para autos y delimitado con peligrosos mojones de cemento.

En aquel momento se dijo que esa era la primera obra de “muchas otras similares”. Tiempo después los mojones fueron removidos, Martini perdió las elecciones y los planes se esfumaron.

Martín Lambrechts, de Bicicletas por la Vida, dijo que la bicisenda del Este promovida por el actual gobierno “es una mentira”, ya que apenas es un sendero demarcado en la tierra.

“La municipalidad debería ponerle cemento y señalizarla como corresponde”, opinó.

Aseguró que Bariloche está lejos todavía de tener vías seguras para circular en bicicleta de modo recreativo, y mucho menos para trasladarse de un punto a otro, como alternativa para ir a la escuela o el trabajo.

Dijo que “hay lugares y circuitos que ya están muy estudiados” y que Bicicletas por la Vida presentó un proyecto para establecer una bicisenda por la ruta 40 desde la rotonda Diarco hasta Onelli, “que sea útil y que sea funcional”. Pero hasta ahora no tuvieron eco.

“Lo que sentimos es que la municipalidad no registra -opinó-. Te escuchan y está todo bien, pero en realidad no lo ven. Les es ajeno”.

Lambrechts dijo que desde la organización que integra prefieren concentrarse en “crear conciencia” sobre el respeto a los ciclistas antes que en gestionar obras, porque han tenido muchas frustraciones.

Se lamentó de que la necesidad de bicisendas “ni siquiera fue entendida desde el costado turístico”, ya que de lo contrario ya existiría alguna sobre la costanera céntrica, desde el Puerto hacia el este.
“Otras ciudades las han logrado. Debe ser porque hay otra cabeza. En el fondo, la respuesta tiene que ver con la personalidad o con los hábitos del político al mando”.
Martín Lambrechts, de Bicicletas por la Vida

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