expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Se está poniendo cada vez más peligroso ser estudiante ~ ¿Dónde está Santiago?

pino

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sábado, 20 de mayo de 2017

Se está poniendo cada vez más peligroso ser estudiante

POLICÍAS DE CIVIL GOLPEARON Y AHORCARON A JÓVENES ESTUDIANTES FRENTE A LA INTENDENCIA DE LA LOCALIDAD BONAERENSE DE BERISSO
Reprimidos por reclamar mejoras para su escuela
Otro caso de agresión policial en Buenos Aires. Pedían reunirse con el intendente Nedela (Cambiemos) y fueron atacados.


Jóvenes de 15 años fueron tirados al suelo y ahorcados por oficiales que no llevaban uniforme ni identificación.

Por Sebastian Abrevaya


Desatada, la policía bonaerense volvió a protagonizar un hecho de violencia contra un grupo de jóvenes. Esta vez se trató de una brutal agresión contra estudiantes que reclamaban por las condiciones edilicias de su escuela, en Berisso. Intervinieron agentes vestidos de civil, sin identificación, que golpearon, ahorcaron y tiraron al suelo a chicos de entre 15 y 18 años. Las imágenes quedaron registradas a través de teléfonos celulares de los propios estudiantes y rápidamente se difundieron a través de las redes sociales. El episodio se inscribe en un contexto de crecimiento de los casos de amedrentamiento y hostigamiento de las fuerzas de seguridad desde que asumieron los respectivos gobiernos de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. “Hay un recrudecimiento de la violencia institucional que alarma y preocupa. Parece un escenario habilitado desde el poder para que ocurran este tipo de acciones que son muy graves”, aseguró en diálogo con PáginaI12 la titular del gremio docente Ctera, Sonia Alesso. “Se sienten habilitados y legitimados en este contexto social. Son prácticas incentivadas con las bravatas y las declaraciones pirotécnicas de Cambiemos. De alguna manera, la policía siente que escucha lo que quería oir”, agrega Esteban Rodríguez Alzueta, docente e investigador de la Universidad de Quilmes.

El jueves alrededor del mediodía, un grupo de alumnos secundarios de la Escuela Media número 1 de Berisso se manifestaba frente a la intendencia para reclamar por los problemas edilicios de su escuela. Habían ido hacia la sede municipal después de hacer una asamblea en el colegio. Sin embargo, lo único que lograron fue una cita para el primero de junio. “Queríamos que nos atendiera el intendente Jorge Nedela –de Cambiemos–, que es docente y ex alumno de esta escuela. Pasó su hermano, Leandro, que es funcionario municipal, y nos dijo que alguien nos iba a atender. Estábamos esperando y luego algunos policías empezaron a burlarnos”, contó ayer Tomás Etchazarreta, presidente del centro de estudiantes. Disconformes con la respuesta, los alumnos decidieron quedarse en la vereda de la intendencia, sobre la entrada de autos.

“Hicimos una especie de cordón en la vereda y ahí los policías se nos tiraron encima. Salió un auto, frenó y empezaron a agarrar a los compañeros”, recordó Etchazarreta. El resto se puede ver en los videos: un hombre de campera negra agarra del cuello y tira sobre el capot de un auto a uno de los estudiantes. Los adolescentes empiezan a gritar que lo suelten. A los segundos otro hombre, también con campera negra, agarra por la espalda a otro de los estudiantes. Lo tira contra el piso y comienza a ahorcarlo. El primero de los chicos se llama León y tiene 15 años. El segundo, a quien en el video se lo ve con un gorro amarillo, se llama Aarón y también es menor de edad. “A unas compañeras también les pegaron aunque no se ve en el video. Yo estaba adentro y me agarraron del brazo y me ‘invitaron’ a un cuartito que había al lado para ‘explicarme’ como se manejan en la municipalidad. Les dije que estaba mal lo que estaban haciendo, que el nuestro es un reclamo totalmente válido. Se nos está cayendo la escuela abajo”, agregó el representante estudiantil.

Arón volvió a su casa con la cara marcada. “Los chicos no estaban haciendo nada, no entendemos porque salieron violentamente a agredirlos. Quiero saber quién es ese hombre de campera negra que agarró por el cuello a mi hijo y lo tiró al piso. No sabemos si es policía o funcionario, nadie nos da una explicación”, se quejó Claudia, mamá de uno de los chicos que fue agredido en la puerta de la municipalidad.

Los estudiantes convocaron ayer por la mañana a una asamblea junto a docentes y padres para decidir qué medidas llevan adelante para repudiar lo ocurrido. “Nunca vivimos algo así en Berisso. Los chicos están muy conmovidos y asustados. Nos vinieron a buscar para pedirnos ayuda y nos reunimos con algunos docentes y consejeros. Mientras estábamos reunidos llamó el jefe distrital para amedrentar a los docentes”, contó Laura De Vera, secretaria de Derechos Humanos del PJ Berisso.

Los estudiantes identificaron a algunos de los policías presentes durante las agresiones. Aseguraron que allí estaban Alberto Amiel, Pablo Swar y Carlos Carrizo. De Vera confirmó que los funcionarios que agredieron a los alumnos también fueron individualizados. En tanto, Walter Martello, de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, indicó que desde el organismo iban a iniciar una investigación de oficio.

No se trata del primer episodio de violencia y amedrentamiento contra estudiantes que ocurre en las inmediaciones de una escuela e incluso dentro de las instituciones educativas. El martes pasado seis agentes de la Policía Bonaerense entraron armados y sin identificación a la Escuela Nacional Antonio Mentruyt, de Banfield, para apresar a dos alumnos que supuestamente había cometido un delito. La semana anterior, en San Marín, un grupo de policías, también sin identificación, quiso requisar a estudiantes que estaban en la puerta de los secundarios Wilde y Estados Unidos de América. Un profesor que los filmó e intentó intervenir, fue detenido y trasladado a una comisaría. El 21 de abril, efectivos de la Policía de la Ciudad fueron hasta el colegio Mariano Acosta en medio de una clase pública. La semana anterior, el 13 de abril, la policía de Jujuy allanó violentamente la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de esa provincia mientras los alumnos del Centro de Estudiantes hacían un asado. La excusa para esa violación a la autonomía universitaria fue una llamada de vecinos que se quejaban de “ruidos molestos”. Un día antes de ese episodio, en Vicente López la Policía Comunal intimidó y sacó fotos a un grupo de estudiantes de la Escuela Municipal Paula Albarracín de Sarmiento, que se habían concentrado frente al edificio del municipio de Jorge Macri en repudio a la represión que sufrieron los docentes el domingo 9 en la Plaza del Congreso.

El intendente de Berisso, Jorge Nedela, repudió públicamente el violento episodio y advirtió que tanto Asuntos Internos de la policía como la fiscalía y el Consejo de los Niños del municipio ya están trabajando en el episodio. “Quiero transmitirle tranquilidad a los papás de los chicos. Repudiamos este hecho desgraciado; los chicos saben que tienen las puertas de la intendencia abiertas. Ya está interviniendo asuntos internos de la policía para desafectar a los policías que agarraron por el cuello a los estudiantes”, dijo Nedela en una conferencia de prensa.

Para la titular de Ctera, existe “un discurso violento de parte del poder, estigmatizante de los pobres, de los jóvenes, de los migrantes y eso se expresa de alguna manera también en este tipo de actitudes”. La dirigente gremial recordó además la represión policial cuando intentaron instalar la carpa docente frente al Congreso.

Rodríguez Alzueta, profesor de Sociología del Delito en la Universidad de Quilmes, identifica tres factores de la creciente violencia policial. Por un lado, las consecuencias de la “cultura de la prevención” y la sensación de inseguridad que llevó a la sociedad a reclamar mayor presencia policial. Por otro, el tedio y la falta de tareas de los agentes policiales locales que llevan a “activar la autoridad” con actitudes de hostigamiento como el cacheo, las bajadas de colectivos y la exigencia de documentación. Y por último, en línea con Alesso, el discurso desde el Gobierno que sirve como respaldo para el accionar de las fuerzas de seguridad. En paralelo, también advierte sobre la transformación de la escuela de un “modelo de disciplinamiento” a un “modelo de securitización”.

OPINIÓN
Es peligroso ser estudiante



Por Martin Granovsky


Es peligroso ser estudiante y protestar en Berisso. La policía pega.

Es peligroso ser estudiante y ratearse en Banfield. La policía persigue.

Para muestra basta un caso. Lautaro tiene 16 años, es alumno de quinto y el miércoles 17 no quiso ir a la escuela. Prefirió juntarse con tres amigos en la plaza. Al primer delito grave (la rata) se le sumó otro (tomar un sorbo de Fernet) y muy pronto otro más: asustarse cuando se acercó una patrulla de la Policía Bonaerense.

En algún momento los chicos corrieron. En algún momento los policías capturaron a Lautaro y lo metieron en un patrullero. En algún momento sus amigos llegaron hasta la escuela y se metieron adentro. Lautaro sí estudia en la Escuela Normal Nacional Superior Antonio Mentruyt de Banfield. Los otros no. El patrullero donde fue encerrado Lautaro se acercó hasta la escuela mientras otros policías buscaban a los tres adolescentes con miedo. Los chicos y los maestros fotografiaron la patente del Toyota de la Bonaerense: AA709FV.

Los policías no percibieron límites. Ni siquiera las puertas de una escuela donde cursan a la mañana 1100 chicos.

Marta Balmaceda enseña en la Mentruyt. Es licenciada en Ciencias de la Educación y da tres materias, “Sociología”, “Proyecto de investigación” y “Trabajo y Ciudadanía”. El miércoles a las doce menos cuarto era fiscal en las elecciones del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires. Cuenta a PáginaI12 que sintió “como un bullicio” (los docentes dicen esa palabra), caminó hacia otra zona del enorme edificio de la escuela y vio a la policía corriendo a un chico. Después reconstruiría que una docente vio tres policías y una tercera todavía más. Eran muchos. “Les gritamos que era una escuela, que no podían entrar y menos armados, que era peligroso”, recuerda Marta. “Los chicos ya estaban por salir. En un momento yo corrí detrás de un policía que perseguía a un chico. Cuando llegué hasta ellos vi que tenía a un chico en el piso y que trataba de reducirlo y esposarlo.” Marta forcejeó. Más corridas. Más gritos. Una barrera en otro sitio de la escuela, para proteger al chico de la policía. Marta fue a dirección a buscar agua y cuando volvió no había nadie. Se habían ido hasta la calle. Entonces vio el patrullero de la Bonaerense y en su interior a Lautaro.

Sigue Marta Balmaceda: “Los chicos estaban enloquecidos frente al patrullero parado en Manuel Castro y Monteagudo. Les gritaban a los policías, que no se habían identificado. El ENAM de Banfield no es cualquier establecimiento. Tiene 33 desaparecidos, entre los que eran estudiantes y los que desaparecieron cuando ya habían egresado. El número equivale a una división. Por eso hablamos de la división perdida. Los docentes conocemos esa historia y los chicos también. Se la van contando de año a año. Es una marca cultural muy fuerte”.

Maestro sin diploma, como lo presenta la web de la escuela, Mentruyt creó en 1900 la Sociedad Popular de Educación, el Instituto Popular Modelo y, en 1912, la Escuela Normal Nacional. Quiere decir que la policía profanó un centro académico con 105 años de historia. La Bonaerense tal vez ignore que fueron profesores dos socialistas legendarios, Alicia Moreau de Justo y Alfredo Palacios. Quizás no sepa que en 1947 comenzó la construcción del edificio actual, en Manuel Castro 990, y que en 1948 lo inauguraron otras dos leyendas de la historia argentina, Juan Perón y Eva Perón. Los estudiantes y los docentes conocen estos datos tanto como registran la falta de una división entera. El cuidado de todos, el miércoles, logró que al final sucediera lo que debió ocurrir al principio: los funcionarios judiciales se llegaron hasta la escuela y terminaron reunidos con los padres.

Lautaro y los demás chicos fueron liberados, pero sobre ellos pende una amenaza. La policía quiere que la carátula de la causa sea “Resistencia a la autoridad”, lo que pondría a los cuatro en el oscurísimo pasillo del Código Penal. No es la única amenaza. A Lautaro lo amedrentaron contándole que cuando quedara bajo arresto los otros presos lo violarían.

“Los policías se sienten habilitados y con ganas de revancha después de años de Estado inclusivo”, dice Marta. “No deben entrar a una escuela, y menos corriendo y con la mano sobre el arma.”

Al día siguiente el patrullero volvió. Hasta dio tres vueltas a la manzana. Para que todos lo vieran. Para que recuerden que Lautaro podría volver a ser un cautivo.

Es peligroso ser estudiante.

martin.granovsky@gmail.com

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