expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> En cualquier momento vuelven el Club del Trueque y los Lecops ~ Mensajero Digital

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martes, 7 de febrero de 2017

En cualquier momento vuelven el Club del Trueque y los Lecops

Por la crisis, crecen las ferias de ropa usada
La crisis hizo que se multiplicara la venta de prendas de segunda mano. La modalidad crece en los barrios de la ciudad entre familias que por los precios no pueden comprar mercadería nueva. Arrancan las clases y aumenta la demanda.


Los que venden su ropa consiguen dinero extra y los que compran, prendas accesibles. (Foto: Alfredo Leiva)


Yolanda recibe donaciones.

Rosa Cabral cuenta que tiempo atrás vendía con su madre empanadas como para tener un ingreso adicional, pero ya no lo pueden hacer porque la carne picada, la harina y la grasa aumentaron demasiado. Optaron por la feria de ropa usada en su terreno, ubicado en la calle Brown al 900. “La plata no alcanza para nada y hay que generar una entradita”, explica Rosa, que trabaja como canillita.

Explica que vende ropa usada los fines de semana. Asegura que tiene algunos clientes estables y que los pantalones de hombre son las prendas más requeridas. Tiene jeans en buen estado por 40 pesos. “La gente recorre mucho porque hay ferias de ropa por todos lados”, indica Rosa. “Ahora se ve poco movimiento porque la gente está ahorrando para los útiles escolares”, comenta, mientras ordena unas remeras que tiene a 20 pesos.

Rosa vive con su madre y necesita otro ingreso “porque todo está muy caro”. En otro sector de la ciudad, Gabriela tiene su feria de ropa en el acceso a una despensa del barrio 2 de Abril.

Es la segunda feria que organiza para ganar algo de dinero. Gabriela es estudiante de la Universidad de Río Negro y no tiene trabajo.

“La gente busca, sobre todo ropa de niños”, cuenta la joven. El sábado vendió casi todas las prendas de 5 pesos. Sin embargo, no era un día fácil porque “no es una fecha de cobro”.

Las ferias de ropa usada en casas particulares crecieron de manera exponencial en el último tiempo en casi todos los barrios de esta ciudad como consecuencia de la parálisis de la economía y la escalada de la inflación. En algunos casas, la feria representa un dinero extra. En otros hogares es la única fuente de ingresos.

“Todo el mundo va a la feria por lo caro que están las cosas”, explica Georgina. “Hay poco trabajo para los hombres porque no hay muchas obras. Las mujeres, aunque sea, limpian casas”, advierte. Georgina vive en el barrio Nahuel Hue. Allí el desempleo complica a muchas familias.

Dice que viste a sus dos hijos con ropa que compra en las ferias, porque no puede comprar una remera a 200 pesos en una tienda. “Las zapatillas nomás le compro nuevas”, asegura.

Por eso, la feria que organiza Yolanda Quintriqueo es una ayuda importante para los vecinos de la calle Soldado Olavarría y los alrededores.

La feria se organiza con ropa usada que Yolanda recibe de donaciones. Lo que paga la gente se destina al merendero Los Pekes, que sostiene desde hace 4 años. Ofrece prendas hasta por 1 peso.

“¿Me puedo llevar esto, ma?”, le pregunta Belén a su madre, mientras le muestra una malla. La nena tiene sobre su brazo izquierdo un pulóver, una camisa, un vaquero, que su madre, Silvina, eligió después de una búsqueda minuciosa. En el terreno hay varias cajas repletas de ropa usada que está a la venta. “Es una ayuda bárbara la feria porque por 50 pesos te podés llevar varias prendas que están enteritas”, explica Silvina.

En la calle Elordi y Chubut, las hermanas Zulma, Estela y Cristina Bahamonde comparten mates y charlas animadas, mientras venden varios artículos y prendas usadas. Organizan una vez al mes la feria y para ellas es un ingreso extra. “Es una entrada de dinero que te ayuda para cosas que te hacen falta”, comenta Estela, que elabora artesanías con materiales reciclados.

Rosa está a sólo cuatro cuadras del puesto de las hermanas Bahamonde. Se ilusiona con tener una buena jornada, pero advierte que la situación está difícil en las calles de Bariloche.
“Hay poco trabajo para los hombres porque no hay muchas obras. Las mujeres, aunque sea, pueden limpiar casas”.
Georgina vive en el barrio Nahuel Hue, donde el desempleo volvió a golpear.
Bariloche

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