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viernes, 2 de septiembre de 2016

Tremenda columna en INFOBAE destruye a la Sedronar por cierre del Programa PAIS


Recortes presupuestarios en la Sedronar. / Por Esteban Wood


El Programa de Asistencia e Inserción Sociolaboral (PAIS) surgió oficialmente en 2015, en el marco del trabajo que ya se venía realizando desde las Casas Educativas Terapéuticas (CET) de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), como forma de acompañamiento para jóvenes en situación de adicción o consumo problemático de sustancias.


Con el trabajo como eje articulador, pero también apelando a otras herramientas recreativas, el programa PAIS buscaba la integración social de los jóvenes de barrios carenciados, la reconstrucción de lazos, la formación en oficios y la recuperación de valores como el esfuerzo, la amistad, la pertenencia, la perseverancia y el compañerismo. En contraprestación al cobro de una beca de 4.500 pesos, los participantes debían asistir de lunes a viernes de 8 a 16 horas a talleres de herrería, carpintería y huerta, y a las clases sobre ciudadanía, educación sexual y manejo de emociones. Al egreso, los jóvenes serían capaces de avanzar en un emprendimiento propio, o bien de buscar un empleo.


Hace apenas dos meses, y a partir de una iniciativa de la senadora de la Coalición Cívica-Afirmación de una República Igualitaria, Magdalena Odarda, el Senado de la Nación reconoció y declaró de interés el programa PAIS de Bariloche. "Se comprobó rápidamente el poder transformador que tiene para reintegrar grupos de jóvenes que habían quedado fuera del sistema, sin estudios ni trabajo, sin los conocimientos ni las capacidades para conseguirlos, inmersos, la mayoría de las veces, en ambientes de violencia", fundamentó oportunamente Odarda.


Todo este impulso quedó trunco a partir del pasado jueves 1º de septiembre. Con la decisión unilateral de la Sedronar de cerrar el programa PAIS que funcionaba bajo convenio en el predio de Parques Nacionales, y tras meses de atraso en el pago de las becas estímulo, unos treinta jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad social quedaron sin contención en San Carlos de Bariloche. Una ciudad en la que, según estimaciones de la policía de Río Negro, publicadas recientemente en el diario Clarín, el negocio del narcotráfico recluta pibes de las zonas carenciadas y moviliza más de 120 millones de pesos al año (sin contar ingresos por explotación sexual). Desde el jueves, treinta pibes volvieron a estar a merced de este contexto.


Según referentes locales, en ocho meses la Sedronar recortó en un 90% su estructura operativa. El único dispositivo de atención y contención de jóvenes en situación de vulnerabilidad que aún funciona en Bariloche lo hace de forma endeble, sin sede fija, sin materiales, con atraso en los pagos de salarios y con trabajadores contratados de forma precaria. Desde el recambio de autoridades, la misma historia se repite, trágica e invisible, en diversos puntos del país.


¿Guarda alguna congruencia con el plan Argentina sin Narcotráfico esta determinación unilateral de la Sedronar? ¿Es una decisión estratégicamente correcta cerrar un programa de contención que funcionaba en un contexto de creciente conflictividad social, en una sociedad en la que la brecha más gigante no es ideológica sino económica?


El programa PAIS pretendió erigirse como una alternativa superadora de los modelos de trabajo históricos sobre la problemática en población en situación de vulnerabilidad. Pretendió facilitarles una oportunidad a aquellos que nunca tuvieron una. Si bien cabe reconocer que la apertura de centros preventivo-asistenciales en diversas provincias, a partir del 2014, representó una distorsión en la misión fundacional de la Sedronar (programar no implica ejecutar), no menos cierto es que pensar política pública significa utilizar los andamios de gestiones anteriores para edificar sobre lo ya construido, para potenciar lo ya logrado. No sólo eso: política pública significa también saber gestionar un presupuesto de 556.824.638 pesos que, al día de la fecha, se encuentra subejecutado.


Mientras tanto, a 1.600 kilómetros de San Carlos de Bariloche, pero a escasas tres cuadras de la Plaza de Mayo, organizaciones sociales ligadas a Juan Grabois (estrecho asesor del papa Francisco), decidieron montar un acampe frente a la sede de la Secretaría de Drogas, en reclamo del pago de fondos para el sostenimiento de varios dispositivos de atención para jóvenes con problemas de consumo de drogas, adeudados desde hace cuatro meses.


"Es inadmisible que se desfinancien los dispositivos terapéuticos en momentos en que la droga afecta a tantos pibes en los barrios más pobres del país. Por omisión, la Sedronar colabora con el desarrollo de los narcos en Argentina. Los funcionarios públicos que no se hacen cargo de su responsabilidad tienen que renunciar, y si no, que no sean funcionarios", apuntaron los referentes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).


Asumir el desafío de desactivar el narcotráfico en Argentina como política de Estado es, cuanto menos, una empresa valiente y destacable. Perodiscontinuar programas, recortar fondos y achicar estructura significa retroceder casilleros en el camino de la restitución de derechos a los eternamente postergados, de permitirles vislumbrar una salida a quienes perdieron la capacidad de soñar con otra vida posible, de reconstruir un tejido social dañado y perforado por la venta y el consumo de sustancias.


Inexplicables decisiones de las autoridades de la Sedronar, a contramarcha del compromiso expresado públicamente por el presidente Mauricio Macri, y que agravan la situación de los más vulnerables. Porque aunque las drogas afectan a todos, sin distinción de clases sociales, en ciertos contextos, representan un factor de alto riesgo, que acentúa la inequidad y la pobreza. (INFOBAE)



@woodestaban



El autor es analista, investigador y consultor en asuntos de políticas sobre drogas. Licenciado en Comunicación Periodística (UCA) y magíster en Políticas Públicas para el Desarrollo con Inclusión Social (FLACSO).

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