expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> La Meritocracia, y los pibes y pibas de los barrios ~ Mensajero Digital

pino

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jueves, 28 de julio de 2016

La Meritocracia, y los pibes y pibas de los barrios


Mi despertador sonó a las 7 como todos los días, y como todos los días apreté el “posponer”, ese que solo retarda el momento de salir del calor de las sábanas por 10 minutos, mientras disfrutaba de ese lapso inservible pensé en llegar un poco más tarde hoy, total “Omar arranca con el mate cocido con los pibes, siempre llega temprano Omar, prende la salamandra y prepara la jarra de mate mientras espera a los chicos y chicas de PAIS que van llegando a partir de las 8”.
A esa hora, las 7:10, todavía de noche en Bariloche, nevando y con una sensación térmica de 5 bajo cero, los pibes y pibas de PAIS estaban saliendo de sus casas, o ya caminando a la parada del cole algunos, vienen del barrio Unión, o del 2 de Abril, del Nahuel Hue, o el Malvinas, o algún otro de esos que no andan turistas.
Mis planes de una mañana más relajada se truncaron al recibir el mensaje de Omar avisando que no podía salir por la nieve, sentí la incomodidad de tenér que salir más temprano de lo pensado, la molestia de tener que apurarme, bajé, desayuné, leí rápido los mails y me dispuse a salir. A esa hora, las 7:30, todavía de noche en Bariloche, nevando y con una sensación térmica de 5 bajo cero, los pibes y pibas de PAIS ya estarían todos sobre el cole, frío colectivo húmedo circulando de noche por el alto, seguro que la mayoría sin haber desayunado, seguro que algunos sin haber sido despedidos afectuosamente, seguro que la mayoría con la ropa mojada por la nevada, seguro que casi todos debiendo caminar muchas cuadras sobre la nieve para llegar a la parada.
Arrancó la estanciera y por Bustillo, complicada por el hielo, llegue hasta la ciudad, incómodo por la hora, por el frío y la humedad, y por el hielo, pero adentro de mi vehículo, noté al pasar por el Centro Cívico un ruido raro, estacioné y comprobé muy enojado que se había pinchado una rueda delantera, “comprobé muy enojado” es un eufemismo de recontraputeé a mi suerte y a todos los santos en todos los idiomas posibles. Debajo de la nieve, a 10 cuadras del trabajo, necesitando: llegar temprano, se me pinchaba una rueda!. ¿Quién puede estar peor que yo? Pensé, y empecé a caminar por la costanera. A esa hora, las 8:20, amaneciendo en Bariloche, nevando y con una sensación térmica de 5 bajo cero, los pibes y pibas de PAIS se bajaban del cole, húmedos, , mojados, con frío, pero sin ninguna sensación térmica de mala suerte, contarían después divertidos que bajando por Elordi “el chofer frenaba el colectivo cordonenado, porque patinaba”, otros narrarían que llegaban un poco más tarde porque “el colectivo en el que venían se cruzó, y le pegó a un auto que volcó”, ninguno se quejó de los riesgos que corren en un día así, y en muchos días del año así, ninguno dejó entrever enojo o fastidio por esas condiciones, porque siempre fueron así.
Después de caminar puteando las 10 cuadras llegué al galpón del viejo aserradero, Yani y Débora ya estaban ahí, y con esfuerzo intentaban prender la salamandra, entré y vi nuestra única sala vacía, y respiré aliviado, no había venido ninguno!, ”menos mal!, en un día así mejor que no vengan“ pensé, a esa hora ya se inundaban los medios de comentarios que pedían suspender actividades por lo peligroso que estaba todo, por el frío y por la nieve. Me imaginé a cientos de chicos a los que sus padres o madres arropaban en sus camas y les decían “quédate durmiendo calentito un poco más que esta todo nevado”, y a otros cientos entrando en sus escuelas privadas bien calefaccionadas, a las que habían llegado en autos bien calefaccionados, seguro que con la ropa seca y  sin olor a humo;  y a otros cientos en escuelas públicas, un poco menos equipadas pero seguro que con calefacción.
Ya más tranquilo le dije a Yani, “menos mal, no vino ninguno, y no creo que vengan con esta nevada!”, me miró y sonrió  “¿no vino ninguno?!” me preguntó, “andá a mirar adentro del invernadero”. A esa hora, las 8:40 de la mañana, nevando y con una sensación térmica de 5 bajo cero, los pibes y pibas de PAIS charlaban animadamente en el invernadero de nylon que ellos mismos construyeron hace unos meses, “como nadie había llegado nos mandamos acá adentro” explicaron, rápidamente encontraron una solución, como siempre hace la gente que está acostumbrada a tener que hacerlo. Los llamé, vinieron en fila caminando por la nieve, me saludaron afectuosos, entraron y siguieron la charla tomando un mate cocido.

Yo me quedé mirándolos, admirándolos, pensando en cómo reaccionaríamos los que tuvimos una vida cómoda, con qué ideas, con qué acciones, con qué ánimo, si viviéramos sus situaciones, me quedé pensando en esa estafa de la meritocracia, en qué quedaría del muchacho fachero de la propaganda si lo ponemos a bajar patinando del alto en colectivo, de noche, con la ropa mojada, con 5 bajo cero, para participar del Programa PAIS, lo más cercano a una oportunidad que tienen hoy nuestros pibes y pibas de los barrios.

Fernando Fernández Herrero


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