expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> En el barrio de Titi Almonacid se vuelven a sufrir los mismos problemas que hace 16 años ~ Mensajero Digital

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martes, 14 de junio de 2016

En el barrio de Titi Almonacid se vuelven a sufrir los mismos problemas que hace 16 años


Los vecinos del barrio 2 de Abril piden más contención social.
Foto: Emiliano Rodríguez.

Las diferencias sociales se profundizan en el barrio 2 de Abril
La falta de trabajo, la necesidad y las carencias se sienten en uno de los barrios del sur de Bariloche. “Muchas veces somos discriminados por ser del Alto”, remarcaron los vecinos.

Las calles blanquean por la helada, que se marca más todavía en el sector del Alto de la ciudad por su proximidad a las montañas. Sobreabundan los perros, como en la mayoría de los barrios barilochenses. Las viviendas que reemplazaron las casas del 2 de Abril están en pie hace unos tres años, aunque aún quedan propiedades particulares, que se distinguen entre el rosa claro de las paredes de las unidades habitacionales sociales.

El barrio cuenta con dos plazas. En una de ellas está Ismael, un vecino que hace 20 años vive en el lugar y que asegura que no cambiaría su barrio por otro. El lugar se construyó hace algunos años, para recordar a “Titi” Almonacid, un joven que fue asesinado hace 16 años en un enfrentamiento con la Policía.



Foto: Emiliano Rodríguez.

En las últimas semanas el barrio fue noticia por disturbios protagonizados por jóvenes del lugar que se enfrentaron con efectivos policiales luego de apedrear viviendas de las 645 Viviendas, aledaño al 2 de Abril. “Siempre hay algún disturbio, pero no es contra los vecinos, son los pibes contra la Policía”, dijo Ismael.

Los vecinos concuerdan en que falta contención social. En el barrio funcionan merenderos para los niños y un comedor para los abuelos, pero “se siente mucho la falta de oportunidades”. Los jóvenes, sin espacios sociales, “terminan deambulando sin nada que hacer. Se juntan a tomar y después se arman los bardos”, sintetiza el vecino.



Foto: Emiliano Rodríguez.

De todas maneras, entre los vecinos la relación es buena. “Nos conocemos entre todos, y nos llevamos bien”, remarca Blanca, otra de las personas que hace años es parte del 2 de Abril.

María es otra de las vecinas, conocidas por su labor comunitaria en el barrio. Hace siete años decidió dar una mano a las familias que más padecen la falta de oportunidades de la ciudad, y comenzó así, a preparar el almuerzo para los niños los viernes y sábados. El merendero no tiene nombre, pero cada fin de semana se acercan 15 o 20 personas a comer lo que elaboran las manos de María. Las donaciones no se hacen esperar, y muchos comercios acercan verduras, carne, pollo o alimentos secos, para aportar un granito de arena a la enorme tarea que lleva adelante esta mujer, madre de 7 hijos, que hace 21 años vive en el 2 de Abril.



Fotos: Emiliano Rodríguez.

El municipio colaboró durante un año y medio con provisiones de carne y verdura de manera semanal, pero hace unos meses, “se cortó”, señaló María. “Políticos vienen todo el tiempo y prometen cosas, pero hasta ahora no vi ninguna cosa concretada”, añadió la mujer quien dijo sentirse “eternamente agradecida”, con la gente que posibilita que exista el merendero.

Ella lo ve a diario, en las personas que se acercan a buscar ayuda a su casa: “la falta de trabajo es muy grave” sostuvo y añadió que “hay muchas madres solteras con niños que, a pesar de tener una casa, muchas veces no tienen qué comer”.

La situación del barrio es preocupante para muchos vecinos. “Desde que pasó lo de Micaela (Bravo) ando media asustada, no quiero que mis hijos anden solos por ahí”, explicó la mujer mientras en la mesa reposan los bordados que estaba haciendo antes de la entrevista.



Foto: Patricia Caviglia.

“¿Se sienten discriminados por ser del Alto?”, le consultamos y María, al igual que muchos otros vecinos, no dudó en decir que sí. “Hay gente que incluso tiene que mentir en los currículums y poner otra dirección”, indicó. Una de ellas fue su hija, que para conseguir un trabajo, tuvo que mudarse. “Acá hay mucha gente trabajadora, son prejuicios de la gente que piensa que por ser humildes, somos chorros”, resumió Blanca.

Los vecinos concuerdan en que no quieren “asistencialismo” sino políticas que apunten a la inclusión de los más jóvenes. “Estaría bueno que haya talleres, capacitaciones, espacios donde aprendan algo que les sirva para ganarse la vida”, opinó Ismael. (ANB)

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