expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> El mito de los “pibes chorros” se estrella con las estadísticas ~ ¿Dónde está Santiago?

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domingo, 8 de mayo de 2016

El mito de los “pibes chorros” se estrella con las estadísticas

Menos del 2% de los delitos en Neuquén son cometidos por adolescentes y la cantidad se redujo 18% en relación al año pasado. Ocurren sobre todo en el centro.

VICTORIA TERZAGHI
victoriat@rionegro.com.ar


In fraganti. La mayoría de los chicos que cometen delitos lo hacen en el centro y son atrapados.




Los que más roban son los ‘pibes chorros’, los mandan los mayores, van drogrados, son todos villeros y las pibas son iguales de malas”. Un estudio criminológico realizado por la fiscalía de Delitos Juveniles desmintió una a una esas frases armadas y repetidas sobre los menores de edad y reveló que no solo la cantidad de hechos se redujo un 18% en comparación con el año anterior, sino que en la cantidad de delitos cometidos por adolescentes representan apenas el 2% del total de hechos ocurridos en la ciudad de Neuquén.

El informe fue elaborado por el fiscal de Delitos Juveniles, Germán Martín, quien explicó que “hay un gran mito alrededor del tema de los menores y el delito, porque en realidad la idea que se tiene de los pibes chorros no se refleja en las estadísticas”.

Martín detalló que sobre el universo de delitos que se denuncian en la ciudad (unos 1.000 hechos por mes) los delitos cometidos por adolescentes son la minoría y podrían ascender a un 4% si se contempla lo que se conoce como suma negra, es decir aquellos delitos que no fueron denunciados.

“Si analizamos los delitos más violentos, como son los homicidios y robos con armas, la participación de menores de edad es mayor, del orden del 8 al 10%, porque un dato que se desprende es que cometen pocos delitos pero más violentos”, detalló el fiscal.

Durante el año pasado en la ciudad se denunciaron 529 delitos cometidos por menores, la mayoría de los cuales fueron atrapados infraganti. Esa cantidad de hechos marca una reducción del 18% en comparación con los 646 hechos registrados en 2014 y del 25% con los 709 que se habían dado en 2013.

Pero el estudio no es una mera estadística sino un análisis criminológico que apunta a comprender mejor quienes son estos jóvenes, qué delitos cometen, en qué condiciones viven y en qué zona son detectados.

Es por esto por ejemplo que se evidenció que la mayoría de los hechos ocurren en el centro de la ciudad, habiendo barrios en los que fueron ínfimos los delitos denunciados. Para el fiscal Martín “esto puede deberse a que hay mayor presencia policial en el centro que en los barrios”.

Pero también podría obedecer a la gran concentración de adolescentes que se da en el centro, empujados no solo por el diagrama de los colectivos, sino también por la falta de espacios de esparcimiento para ellos en los barrios donde viven.

Mientras el análisis reveló que fueron muy pocas las mujeres que se encontraron robando, la mayoría bajo la modalidad de mecheras, también se evidenció que el grueso de los delitos que comenten son del tipo del robo, pero no de cualquier objeto.

A diferencia de otros delincuentes que apuestan a conseguir dinero o elementos valiosos, los menores de edad buscan lo que Martín identifica como “objetos de estatus social entre ellos”. Es que entre los elementos que más roban está los celulares, las gorras, las zapatillas y camperas, artículos que no reflejan una urgencia económica sino la apropiación de cosas a los que los mismos jóvenes les asignan un valor más bien simbólico.

El sistema penal de menores

Cuando un menor de edad es acusado de un delito ingresa al sistema penal en el que primero se diferencia por su edad. Si tienen menos de 16 años pueden ser declarados culpables pero no condenados. Si tienen 16 ó 17 años y son declarados culpables se puede optar por una probation o conciliación en la que se acuerda cómo el chico reparará el daño que hizo. Así se resuelven el 80% de los casos.

Pero si los delitos son más graves van a juicio y al ser declarados culpables son sometidos a un tratamiento especial, psicológico y de acompañamiento que dura un año o hasta que el chico cumpla los 18.

En ese momento se analiza si el tratamiento fue eficaz, dado que, si fracasó, el joven es condenado y según la pena aplicada puede ir a prisión. El año pasado un joven fue condenado a diez años de prisión por un cúmulo de hechos, que incluyeron dos homicidios.
“Si analizamos sólo homicidios y robos con armas, la participación de menores es mayor, del 8 al 10%. Cometen pocos delitos pero más violentos”.
Germán Martín, titular de la Fiscalía de Delitos Juveniles de Neuquén.
El perfil de los menores que transgreden la ley
15 a 16 años
No estudia
Proviene de una familia de clase trabajadora
Vive con sus padres en un barrio con servicios
Roba en el centro
No está drogado
La ausencia prolongada de los padres en el hogar, por trabajo, es la gran causa de abandono escolar e incursión del adolescente en los diversos delitos.


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