expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Tristísimo: Volvieron a los medios las tapas del 2001 ~ ¿Dónde está Santiago?

pino

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viernes, 29 de abril de 2016

Tristísimo: Volvieron a los medios las tapas del 2001





Una imagen registrada ayer miércoles.Una imagen registrada ayer miércoles.
Hace semanas que se comentaba la falta de seguridad en el Vertedero y el ingreso de familias enteras en busca de “comida, ropa y todo lo que se pueda vender”, como confesaron los propios protagonistas a El Cordillerano, ayer miércoles en horas de la tarde. 
Así, se pudo ver como cada camión de residuos que ingresaba al lugar era el centro de atención de la gente, adultos, jóvenes, adolescentes y niños, en busca de “algo que nos sirva”, como dijeron los adolescentes. La totalidad de los consultados, confiaron que “nadie viene de gusto a este lugar, pero no tenemos laburo”. Otro de los consultados, dijo, no sin cierto tono de resignación, bronca y tristeza: “Mi familia tiene que comer algo y, si puedo llevar algo del Vertedero, está bueno”.
La imagen del basural a cielo abierto que se observaba en la década del 90, se repite en el actual Vertedero Municipal, donde cada tarde familias enteras -hombres, mujeres, niños, adolescentes y jóvenes-, esperan el ingreso de los camiones recolectores de residuos, para ver si consiguen “encontrar algo para comer”, explicó una joven, embarazada de cuatro meses y de apenas 20 años de edad.
A su lado, otros jóvenes expresaron que “no tenemos oportunidad de encontrar laburo, tenemos que venir al basural buscando cables para sacar el cobre y venderlo”.
Agregó un hombre de unos 40 años que “nadie me quiere dar laburo, mi familia tiene que comer, de aquí llevo lo que puedo, ropa, algo de comida cuando hay, maderas y todo lo que sirva”.
En la voz de los entrevistados hay un tono de resignación, en algunos resuena la bronca de no saber qué hacer y en todos, se percibe el dolor y angustia de “tener que sobrevivir de la basura”.
“El hambre aprieta y, cuando no tenés laburo, llegás al límite de buscar comida o ropa en la basura que llega el Vertedero. No me gusta y mis hijos no saben que vengo, no tengo vergüenza, pero no deseo que mis hijos tengan que venir al basural, cuando veo a otros chicos, me duele, me da bronca, pero no sé qué hacer y agacho la cabeza y sigo buscando algo para poder irme lo antes posible”, confesó uno de los hombres. (EC)
Por Wilge Delgado

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