expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> Weretilneck juega a dos puntas y se descuenta su vuelta al Frente para la Victoria después del triunfo de Scioli (pero volvería con el paquetito del radicalismo) ~ ¿Dónde está Santiago?

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domingo, 19 de julio de 2015

Weretilneck juega a dos puntas y se descuenta su vuelta al Frente para la Victoria después del triunfo de Scioli (pero volvería con el paquetito del radicalismo)

A dos puntas

Weretilneck consolida poder de cara a las elecciones municipales. En Bariloche Martini se juega la reelección, en un escenario complejo.

Foto: Archivo.-
Foto: Archivo.-
Por ALICIA MILLER 
El gobernador Alberto Weretilneck despliega en estos días una intensa tarea en un doble plano:
• Por un lado, fortalece su esquema de seducción y alianzas para mejorar las perspectivas de su sector en las trece elecciones municipales pendientes hasta fin de año.
• Por otro, escucha ofertas de los precandidatos a presidente de la Nación, con la libertad de acción que le otorga haber declarado una prescindencia liviana y expectante.
Hacia dentro de la provincia, su reciente elección hasta el 2019 actuó como un catalizador potente: si hasta antes del 14 de junio el poder del Estado provincial tentó a varios, hoy el proceso se ve acentuado. Cosecha radicales con una mano y peronistas con la otra.
Un histórico del peronismo, el jefe comunal de Guardia Mitre, Miguel Demasi, es de los más entusiastas. Y también será candidato por Juntos Somos Río Negro el hijo del intendente de Beltrán y candidato a sucederlo, José María Apud. Del radicalismo, Nelson Iribarren y Carlos Toro -electos intendentes de San Antonio Oeste y Jacobacci- ya tuvieron reuniones con el gobernador.
Y en aquellas ciudades en que Weretilneck no tiene las cosas seguras -como en Bariloche-, dedica buena parte de su estrategia a complicar la de su principal adversario.
Allí la intendenta Maru Martini se juega la reelección en un escenario complejo que dejó al sector de la jefa comunal en el centro de las miradas.
Su decisión de no presentarse dentro del PJ sino con el sello de otro socio local del Frente para la Victoria quedó vinculada a la posterior cancelación de la interna que frustró la compulsa con dos listas formalizadas.
Después de eso, otro oponente se sumó dentro del FpV -aunque también por un partido vecinal y también esgrimiendo kirchnerismo-: Osvaldo Nemirovsci privilegió durante años su función en el Ejecutivo nacional y ahora irá por un cargo en su ciudad. Lleva además de su propia lista de concejales a una colectora del sector liderado por Rodolfo Rodrigo, presidente de la Cooperativa de Electricidad. Comparten con los allegados a Silvina García Larraburu y a la unidad básica la molestia con Martini por la anulación de la interna. Más acá o más allá de ellos se ubica la candidatura de María Fleming, esposa del ministro Fernando Vaca Narvaja.
Del lado de la intendenta se desvinculan de la cuestión interna y señalan hacia la conducción provincial del PJ. En reserva justifican la estrategia de evitar la intromisión del sector de Weretilneck en la vida del Frente para la Victoria. Por otra parte, si para algunos el concepto de "unidad" es un valor positivo, en el peronismo de Bariloche esto implica grandes dificultades, hacer la vista gorda incluso ante causas pendientes.
La intendenta cerró una lista integrada por los más allegados de su sector y lo fundamentó en que fueron quienes pusieron el hombro cuando debió hacerse cargo del municipio, en condiciones adversas.
Para su satisfacción, Bariloche acaba de obtener un logro importante: recuperó el puerto San Carlos, poniendo fin a un litigio de décadas. Esto abre la posibilidad de un desarrollo portuario que, increíblemente, la ciudad no ha podido consolidar en materia de navegación turística en el Nahuel Huapi con base en el centro de la ciudad.
Martini confía en el respaldo a su gestión, sobre todo en los barrios más populares de la ciudad. Todos reconocen que allí el municipio consolidó una red social con presencia en lugares a los que el resto de los partidos no llega.
Pero a nadie escapa que el 14 de junio, en esos barrios, la gente votó mayoritariamente a Alberto Weretilneck para gobernador, acción en la cual el sector sindical habría tenido bastante peso. Bien dicen que no hay una elección igual a otra. Pero los datos del comicio provincial son un insumo presente en la mesa de cada candidato.
Así, para Martini es esencial motivar el voto local y ligado a la gestión de servicios municipales; para Gustavo Gennuso -candidato de Weretilneck- la preocupación será combinar una crítica a lo hecho por la jefa comunal con la promesa de un derrame de dinero provincial; Nemirovsci tomó la agenda de la CEB y sus aliados locales, mientras que el Pro y la izquierda apuntarán a ligar la particular ciudad rionegrina en sus respectivos proyectos nacionales.
Por ahora, el albertismo trabajó fuerte sobre el Pro, que finalmente no logró armar en Bariloche la alianza con el radicalismo, como sí lo hizo para la presidencial.
En esta etapa final se verá, finalmente, si la elección se polariza -como sucedió en Viedma- o si la característica es la dispersión del voto entre las varias opciones presentadas. El resultado dependerá, en gran medida, de esa circunstancia.
En el plano nacional, para desesperación de los peronistas rionegrinos -especialmente de Miguel Pichetto- Weretilneck ha privilegiado en los últimos días los contactos con el precandidato nacional Daniel Scioli. El viernes compartieron un encuentro sobre minería en San Juan en el cual el tema político ocupó un lugar central.
En esa tarea, estuvo junto con su par neuquino, Jorge Sapag, quien comparte su esquema de prescindencia condicionada al estilo de un posmoderno federalismo de conveniencia. Es lo mejor que puede hacerse en este esquema centralista, admiten en el círculo íntimo del rionegrino. Aparecen como bloque de la Norpatagonia, algo que beneficia a ambos pero especialmente a Weretilneck, quien cambió la tutela de Pichetto por la de su vecino Sapag.
El senador rionegrino está recién volviendo a mostrarse en público desde los comicios del 14 de junio, del que emergió dolido y golpeado, y dedica su tiempo a promover la candidatura de Daniel Scioli.
Para él, la cercanía del bonaerense con Weretilneck es un dolor de estómago. Recuerda, de algún modo, al malestar que vivió Carlos Soria cuando el entonces presidente Néstor Kirchner se mostraba en actos y anuncios con el radical Miguel Saiz, en plena campaña provincial.
Ayer, en Bariloche, hubo sonrisas entre Pichetto y Martini que buscaron disimular la molestia que sienten ambos por cuestiones locales y provinciales.
Mientras esto pasa, Weretilneck consolida poder al mejor estilo de los radicales de las últimas décadas. A su conocido interés por influir en las designaciones judiciales acaba de agregar un grano de arena: otorgó un subsidio de un millón de pesos al Colegio de Abogados de Viedma para la compra de un inmueble.
La decisión no puede sostenerse por la necesidad -el Colegio de Abogados ya posee una céntrica sede propia en la capital- ni en la utilidad pública. Más bien parece destinado a congraciarse con quienes eligen a integrantes del Consejo de la Magistratura en la circunscripción que concentra la mayoría de las causas vinculadas con funcionarios públicos y gestión de dineros del Estado.
Otra vez, la "chequera" del Estado, en medio de una decisión controversial.

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