expr:dir='data:blog.languageDirection' xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml' xmlns:b='http://www.google.com/2005/gml/b' xmlns:data='http://www.google.com/2005/gml/data' xmlns:expr='http://www.google.com/2005/gml/expr'> El caldo social ignorado: pobreza, exclusión, drogas ~ Mensajero Digital

pino

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viernes, 21 de diciembre de 2012

El caldo social ignorado: pobreza, exclusión, drogas

La crítica situación de los barrios pobres del Alto es cada vez peor. Planes sociales sólo maquillan problemas de fondo que emergen cada tanto en una sociedad profundamente desigual.

Alguien debió tomar nota de las señales y no lo hizo. Los síntomas de esta enfermedad hace tiempo que supuran en la superficie. Esto es lo que sucede cuando en un sector de la población convergen la pobreza, el desempleo crónico y el tráfico de drogas. Todo bajo los ojos de la Policía y de las autoridades locales y provinciales. No es una noticia el hecho de que el Alto de Bariloche sea un polvorín.

Durante años la Iglesia y la Agrupación Padres del Alto contra las Drogas han venido denunciado el comercio de paco y cocaína en los barrios humildes con la complicidad de la propia policía. Las muertes de Diego Bonefoi, Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco ocurrieron con este telón delictivo de fondo.
El Alto contiene cerca de 35.000 habitantes o más. La mayoría de ellos viven en situación de pobreza, sin un futuro mejor con el que soñar. El desempleo es crónico (agravado ahora por el fenómeno de las cenizas), la alimentación es inadecuada, las escuelas deben resistir las crisis psicológicas de chicos para los cuales las drogas y la delincuencia son moneda de uso desde su nacimiento.
El negocio del paco les ofrece a muchos adolescentes la insólita oportunidad de ganar un dinero que sus propios padres no obtendrían en un mes con empleos honrados pero mal remunerados.
Éste es el panorama. Ésta es la obviedad. Los planes de contención social, maquillados como una suerte de máscara china, apenas si contienen los ánimos.
Estos dos últimos años la situación se ha agravado en los barrios Furman, Unión, Frutillar y Nuestras Malvinas. Las denuncias por parte de los líderes sociales que trabajan en estas vecindades, las de la propia Iglesia, las de los padres y profesores no dejan lugar a dudas, un caldo denso y oscuro se cuece en los barrios humildes.
La ciudad se revela tristemente dividida entre las secciones "turística" y "el resto", un patio trasero que pocos quieren ver. La realidad no puede ser borrada con un discurso optimista.
El que la mayoría de los saqueadores sean jóvenes, adolescentes y niños es un hecho significativo que subraya la crisis social. Cientos de pibes probablemente muchos alcoholizados o drogados lanzaban piedras contra la policía. Los mismos efectivos, tal como lo presenció "Río Negro", les gritaban insultos y los chicaneaban en el medio de la trifulca. A pesar de la mala paga de la policía en general, hay diferencias sustanciales de estilos de vida. Mientras la policía integra un cuerpo institucional, con beneficios sociales, esos chicos luego de los enfrentamientos deben volver a hogares donde sólo hay carencia y marginalidad. Aunque no se crea, la mayoría regresó ayer con las manos vacías.

CLAUDIO ANDRADE (RN)

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